Otro lío: Legisladores de Colima e INE no se ponen de acuerdo en fecha de elección extraordinaria

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Tal y como lo adelantamos en nuestra columna del 24 de Octubre, ya se presentó el conflicto para definir de la fecha de la elección extraordinaria de Colima.  (Crisis en Colima: ¿Gobernador interino del PRI será electora por mayoría de diputados del PAN)

En esta semana, el congreso de Colima, a través de la presidenta de la Mesa Directiva, Martha Sosa, planteó que la elección se concrete entre el 13 y el 20 de diciembre con el objetivo de que el gobernador constitucional tome posesión en el mes de enero.

Sin embargo, el INE, a través de Secretario General, Edmundo Jacobo Molina, plantean que la elección sea hasta el mes de febrero con lo cual el gobernador estaría tomando posesión en el mes de marzo.

Los legisladores tienen el conflicto de que la Constitución de Colima. Dicha Constitución aún cuando no establece tiempos específicos para una elección extraordinaria de gobernador, si plantea que el gobernador interino no puede durar en su encargo más de dos meses. Y además no establece posibilidad de prórroga al final de un primer interinato,  ni prevé como suplir a un gobernador interino cuando su mandato de dos meses concluya. Por lo tanto, a partir de que el gobernador interino tome posesión, se tienen dos meses para organizar todo el proceso electoral.

Dado que el plazo de dos meses del interinato se estable en un artículo constitucional, en estos momentos no les es permitido a los legisladores hacer una reforma para establecer una ampliación al tiempo del gobierno interino.

Sí los legisladores de Colima quieren cumplir con su Constitución están obligados a convocar a elecciones extraordinarias para el mes de diciembre.

Por su lado, el INE en un plazo de tiempo tan corto no tiene posibilidad alguna de organizar una elección bajo el principio de certeza y legalidad. Debería hacer barbaridad y media y pondría en riesgo el proceso.

Estamos ante un dilema:

Por un lado, si el INE acepta los plazos  de los legisladores de Colima corre el riesgo de hacer una organización tan desaseada que el proceso entre en crisis por culpa del árbitro. Situación bastante grave si se considera la tensión ya existente entre los actores políticos.

Por otro lado, si los legisladores aceptan los plazos ofrecidos por el INE, de origen estaremos frente a un proceso electoral basado en la violación de la constitución de Colima.

De aplicarse un criterio absolutamente legal, los diputados de Colima no tienen por qué ponerse de acuerdo con el INE. No están obligados a un acuerdo con la autoridad electoral para establecer la fecha de la elección. Sin despeinarse, los legisladores pueden tomar el texto de la constitución local aplicarlo y ordenar la fecha de la elección a la autoridad extraordinaria. Nada los obliga a considerar la opinión del INE para convocar a elecciones.

Ante una situación de estas, el INE, que entra como relevo emergente de la autoridad electoral tendría dos opciones: 1.- Declararse su incompetencia para organizar la elección extraordinaria en los plazos establecidos por los diputados de Colima o 2.- Meterse a nadar a las aguas políticas de Colima que están tan turbias como el mar de Manzanillo en tiempos de “Patricia”.

Como dice el encabezado de esta columna: otro lío. Cuentos y cuentas. Edmundo Cancino.

 

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