La candidatura del PRD al Gobierno del Estado de México. El papel de ADN

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¿El PRD del Estado de México estaría dispuesto a construir una candidatura ganadora para la gubernatura?  Cuando preguntamos esto, lo hacemos pensando en un perfil de candidato con capacidad de derrotar al Grupo Atlacomulco. No hablamos de esas caricaturas de candidato patito  dispuestos a sacar un papel digno. Un “papel digno” en política es  la justificación de la derrota anticipada.

Frente a la elección de gobernador mexiquense las opciones del PRD mexiquense son las siguientes:

  1. Crear una candidatura propia con un militante destacado del PRD mexiquense.
  2. Buscar una candidatura externa que acepte abanderar las causas del PRD.
  3. Respaldar al candidato de otro partido político a partir de una coalición.
  4. Aceptar a un candidato independiente surgido de una crisis del proceso electoral interno del PRI.

Para saber por cuál opción se decidirán necesitamos saber cómo se toman decisiones dentro del PRD mexiquense:

A partir de los últimos tres años, y por vez primera en la historia de esa organización en el Estado de México, una corriente domina completamente los órganos del partido.

En efecto, la organización conocida como ADN,  cuyos orígenes son el MOVIDIG, logró imponerse al resto de las corrientes. Quienes  le compitieron en el pasado ya ni siquiera existen dentro del partido. Nueva Izquierda está tratando de sobrevivir dentro del Estado de México a la espera de tiempos mejores. (Dentro del PRD “tiempos mejores” no significa yo trabajo para construir algo, sino me espero a que el otro caiga o cometa un error)

El control absoluto del partido por parte de ADN nos lleva a una conclusión sencilla: primero se elige al candidato a gobernador dentro de ADN y después se le impone al PRD del Estado de México. Así las cosas, lo importante no es ver cómo se pone de acuerdo el PRD, sino cómo crea sus consensos ADN.

ADN tiene un método de acuerdo interno que les ha permitido sobrevivir y crecer hasta el grado de convertirse en una fuerza con altas posibilidades de competir por la presidencia nacional del PRD. Pero ADN en su virtud de crecimiento lleva sus defectos. Veamos:

  1. En primer lugar, su crecimiento nacional lo obliga a mediatizar su crecimiento estatal. Entre más crecen a nivel nacional, más se estancan a nivel Estado de México. ADN parece estar convencida de que es mejor crecer en otros estados de la República pues en territorio mexiquense ya se llegó a un punto de estancamiento. Ven como una meta más sencilla y factible ganar la presidencia nacional del PRD que competir por Ecatepec o por la gubernatura del Estado de México.
  2. En segundo lugar, las decisiones grupales de ADN obligan a enterrar la creación de figuras personales. La manera como se ponen de acuerdo ha provocado una alta eficiencia en la conservación del grupo. Pero esa eficiencia de grupo les impide construir figuras personales sin las cuales no se puede  pensar en un perfil de candidato competitivo a la elección de gobernador. Los ciudadanos no votan por ADN, sino por un candidato. Es imposible aspirar a la gubernatura sin un candidato aceptado por los electores.

Sin embargo, el grupo dirigente de ADN ven con temor la creación de una figura política pues presienten que  pasaría por encima de ellos y tomaría control.

Lo anterior explica por qué ADN es capaz, con relativa facilidad,  de llevar a una persona al cargo de senador de la República, pero dicho político es incapaz de aspirar, como sería lógico, a la candidatura del gobierno del Estado de México.

Los senadores mexiquenses del PRD son productos de grupo y carecen de proyección personal ante el electorado. Por ello, la senaduría en el PRD no es la antesala de un buen candidato a la gubernatura. Son como cuotas de grupo. ¿Quién es el senador? No importa. Se trata de una posición del grupo. Puede ser quien sea mientras tenga el consenso del grupo dirigente de ADN.

De esta forma, si usted quiere ser senador por el PRD mexiquense no requiere contar con la aceptación pública de los electores y, por lo tanto, pelear por ella. Le basta con tener la bendición del grupo dirigente. Como se dice en la política práctica: el cargo no se lo debe a los electores. Obviamente un perfil de político de estos jamás va a aprovechar la ventana que significa el senado de la República para aspirar a ser gobernador de su estado.

Esto que les pasa con los senadores les sucede con sus presidentes municipales de Neza. Dentro de ADN pareciera ser que la meta política más elevada es ser alcalde de Neza. Si alguien quiere subir al siguiente piso, de las patas se le cuelgan más de diez y no lo dejan subir. “¿Dónde vas cabrón si habíamos quedado que el pedestal último es la alcaldía de Neza?”

Podría ADN cambiar este modo de ser. Lo veo difícil. Su éxito como grupo no los deja mirar su fracaso en objetivos políticos más allá de Neza. En términos de la elección de gobernador del Estado de México los podemos ver como unos fracasados ganadores. Fracasados porque ya perdieron de vista el objetivo “gubernatura” y están  convencidos de que es una lucha perdida por anticipado. Ganadores porque sus objetivos personales y de grupo están satisfechos. Sus dirigentes duermen tranquilos con la conciencia del deber cumplido.

El único modo que tendrían de cambiar y tener miras más elevadas es que una figura interna se imponga al grupo de tal manera que se pueda sacudir este estigma. No se ve por dónde eso vaya a pasar en esta elección de gobernador.

Baste platicar un poco con algún integrante de la dirigencia de ADN para percibir que en su disputa interna son capaces de tensar  todo, pero en la externa  no corren riesgos. Y la verdad, para aspirar a remover el grupo Atlacomulco del Estado de México se requiere correr riesgos y no pocos. Yo veo casi imposible que el grupo dirigente, en una reunión, acuerde cambiar su modo de ser. Parecen decir: “Si todos estamos bien para qué arriesgar lo conseguido”.

Por lo tanto, dejemos los cuentos y pongamos las cuentas claras: es prudente descartar que el PRD del Estado de México vaya a tener un candidato propio a gobernador. Su diseño orgánico y estructural los frena.

Nada más cómodo para el PRI. Los priistas han aceptado que el PRD tenga un control territorial de Neza y ya ni se los compiten. No sé si exista un acuerdo explícito, pero implícitamente ADN parece conformarse con el territorio Neza y el PRI lo acepta mientras no aspire a cruzar esa frontera.

Ante la imposibilidad orgánica de crear una candidatura propia,  el PRD mexiquense puede:

  1. Ser fundamental en edificar una  candidatura externa.
  2. Lograr un  acuerdo de candidatura común con otro partido o
  3. Esperar una ruptura del PRI y montarse en ella.

Queda mucho en el tintero.
Cuentos y cuentas. Edmundo Cancino

 

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