González Yáñez y el plan de entregar el PT al PRI e ir contra MORENA

Mitín de protesta de petistas de Michoacan
Y todo este esfuerzo ¿para qué?

Óscar González Yáñez se ha dado a la tarea de operar poco a poco la entrega del Partido del Trabajo al PRI. ¿Porqué tomó tamaña decisión cuando al PT le asistía la razón jurídica y política para mantener su registro como partido nacional? ¿Otros cuadros del partido comparten esa idea? ¿Los militantes y votantes lo van a seguir a esa aventura?

En las pasadas elecciones, el PT contó realmente con el número suficiente de votos para mantener su registro. Jurídicamente le asistía la razón. Las bases de ese partido y todos los que votaron por el PT en la pasada elección organizaron un movimiento nacional en donde demostraron la fuerza suficiente para desde la práctica y el derecho tener el registro nacional. De esta forma, los militantes y votantes de esa organización no tienen la idea de que alguien les regaló algo, sino que a contrapelo de todo lo conquistaron. Es más, tienen la idea de que el plan de quitarles el registro que legalmente les correspondía se organizó desde el PRI.

Los militantes cumplieron, los abogados que llevaron a efecto el juicio cumplieron, los electores necesarios votaron por ellos. Entonces ¿porqué Óscar González Yáñez entrega todo el esfuerzo realizado por miles de militantes de esa organización para mantener su registro? ¿A cuenta de qué hace suyos los votos de los electores y los mediatiza?

Se tiene la idea cierta de que la mayoría de los militantes y votantes de esa organización mantienen un claro espíritu antipriista. A contrapelo de la forma de sentir  de ese partido, Óscar González viene armando mesas de diálogo en diversos estados de la República para que el PT vaya en coalición con el PRI a pesar del disgusto que eso causa ya no digamos entre los electores que votaron por ellos, sino en los propios militantes de la organización.

En los próximos dos años, el PT entrará en una etapa difícil de su definición como partido. Su alternativa no es mucha: adquiere vida propia como institución de izquierda o se convierte en una mala copia del Verde.

Óscar González Yáñez ya mostró su proyecto de un PT pintado de Verde. Es claro que una posición de esas significará la pérdida de los aliados que se habían conseguido. Falta la respuesta en otros estados.  Si la toma de decisiones se hace de forma horizontal y cada Estado de la República hace sus propias evaluaciones podría ser que ese partido siguiera pintado de rojo.

La decisión no se tomará en el Estado de México en donde González Yáñez no tiene quien le haga un contrapeso y su modo de ver al partido se va a imponer. La decisión se tomará en la dirección nacional y en las direcciones de otros estados de la República en donde ellos sabrán si se dejan administrar por alguien que seguramente los afiliará a la tercera división del PRI.  Como dije: Yáñez ya mostró su intención, la decisión será de los demás y sabrán si se dejan arrastrar al abismo.

Lo peor de todo es que la acción del PT no sólo tendría como propósito darle unos votos al PRI para que gané en tal o cual estado, sino serviría para atacar directamente a su antiguo aliado López Obrador. ¿Que López Obrador no se portó bien con ese partido? Cierto. Pero hay quien piensa que la estrategia para responder a AMLO no es entregarse a los brazos del PRI sino desarrollar para el futuro una organización autónoma con capacidad de conciliar en otros términos con sus similares. Nunca ha sido una solución salir de un hoyo para meterse a otro. Ni tampoco aceptar vivir para dejar de sostener aquello en lo que se cree.

De alguna manera, González Yáñez se siente agradecido con el PRI.  ¿Por qué? él lo sabrá. Pero tan cierto como eso es que ese sentimiento no lo comparten quienes se manifestaron en las calles para defender el registro de esa organización; quienes votaron por ellos para darles el porcentaje de votos necesarios y quienes hicieron un esfuerzo jurídico monumental para mantener el partido.

Nadie podría poner en duda que el trabajo de González Yáñez para mantener el registro nacional de ese partido fue fundamental, pero jamás dijo que el objetivo final era acabar en los brazos del PRI.

La entrega al PRI es una propuesta, los militantes de esa organización en todo el país deberán ratificarla o rechazarla. No es necesario hacer entrevistas, investigar o esperar conferencias de prensa. Por el modo en que el PT acuerde en los 12 estados de la República donde existe elección sabremos qué estrategia ganó. De entrada, en Colima, ya asomó su cabeza el diablo. El tema está abierto. Cuentos y cuentas. Edmundo Cancino

 

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