¿Cómo podría ser la decisión de Enrique Peña en 2017 y 2018?

Cuando usted medite en cómo se nombrará al candidato a gobernador del Estado de México y a Presidente de la República por parte del PRI, no debe pensar en un Enrique Peña en su estatus de presidente de la República sino en su calidad de expresidente buscando un paraguas para defenderse de la tormenta.

A estas alturas del juego, Enrique ya debe saber quién es el personaje central para el Estado de México y para la candidatura nacional. Su preocupación más bien podría girar en torno a qué harán los no elegidos y cómo lograr que se sumen a su decisión o, al menos, no intenten contrarrestarla.

Lo veo más limpiando el camino que eligiendo candidato. Frenando y controlando desde ahora a quienes se podrían revelar mañana.

En materia de elección presidencial, acontecimientos recientes parecen haber resuelto dejar fuera de la jugada presidencial a dos personajes que hace algunos meses se veían sólidos y fuertes: Manlio y Aurelio Nuño.

¿La estrategia de subir para abajo?

No pocos conocedores de la política han comenzado a descifrar en el comportamiento político del presidente de la República una especie de estrategia para hacer a un lado personajes incómodos. Dentro del grupo Atlacomulco a esa estrategia desde hace años se le llamaba: subirlos para abajo.

Cuando Enrique llegó a la presidencia, Chuayffet era un hombre capaz de incidir en el proceso mexiquense y nacional. Hoy, después de estar hasta arriba, es un político mermado a quien solamente le quedará aceptar la decisión que se tome.

Nuño y su equipo va a ser difícil que insistan en la candidatura presidencial. En este momento están más ocupados en salir de la tormenta que pensando en el futuro. Ahora debe enfrentar el estigma de que los intelectuales del País piden su renuncia y las acusaciones en su contra son graves, tanto adentro como afuera de la nación. Me llama la atención que quiera seguir subiendo la montaña por la misma vereda donde ya se resbaló. Bueno.

Desde antes de tomar las riendas del PRI, Manlio se veía como el principal problema para que Enrique Peña resolviera la candidatura nacional. Lo acomodó en el PRI y el resultado todos lo conocen. Manlio ha decrecido tanto en presencia, que en este momento va a dedicar todo su esfuerzo para reagruparse y revivir políticamente cuando Peña Nieto deje el poder.

En el caso de Manlio, no pocos afirman que el aparato no se movió en las pasadas elecciones del 5 de junio con el objeto, no de sacarlo del PRI, sino de hacer a un lado al aspirante presidencial interno más incómodo. Todos los que quedan se van a disciplinar a la decisión de arriba. Videgaray, Eruviel y Chong parecen ser la terna con que Enrique llegará al final del sexenio. Eruviel de pronto da la sensación de querer ser un político en rebeldía, pero la verdad es que Videgaray le ha ayudado mucho a recomponer esa imagen ante Peña Nieto. Contrario a lo que muchos piensan, entre Luis y Eruviel existe una amistad profunda.

Quienes piensan diferente a lo dicho sostienen que Enrique no se arriesgaría a un desastre electoral como el del pasado 5 de junio con tal de hacer a un lado a Manlio. Pero los defensores de la tesis del “subir para abajo” sostienen que perder unas gubernaturas no es nada al lado de perder la presidencia.

Todo lo anterior implicaría aceptar que hubo un pacto político entre el PAN y el PRI en el que los grandes perdedores fueron Manlio, los independientes y el PRD, pues a éste último partido le hicieron la movida de bloquearlo en Oaxaca, Tlaxcala y Zacatecas. Mientras la playera azzurra festejó, el PRD debió conformarse con un “fuimos el brazo que permitió el triunfo del PAN”

Al parecer, el propio Manlio cree en esta versión y promueve el argumento de que la campaña fue buena, pero fallaron gobernantes y programas.

En Toluca solamente hay buen gente

Sean o no verdad las causas que estamos explicando algo es seguro: Manlio y Nuño están en un escenario adverso en relación a Enero del 2016. Chuayffet está limitado para incidir en el proceso de gobernador mexiquense. La terna presidencial que suena ideal para Peña sigue intacta. Los aspirantes priistas del Estado de México, todos, están vivos. Las candidaturas independientes fueron casi borradas.

Ahora bien, tanto Chuayffet como Manlio y Nuño no están muertos. Su carrera puede renacer y crecer. No están borrados sino sólo son sujetos de aquella vieja expresión de la zona matlazinca que es difícil de entender por otras clases políticas del país: Toluca buen gente, no mata nomás taranta.

Sirva este espacio de introducción, pues a partir de la próxima semana haré una actualización de cómo están las cosas en el Estado de México. El 5 de Junio tuvo efectos sobre de todos los partidos y en todos vamos a echar una mirada. También dedicaré su espacio a los independientes que tuvieron un 5 de junio negro. Columna: Cuentos y Cuentas. Escribe: Edmundo Cancino

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