El corazón de un pueblo

“La verdadera música de nuestros planetas, repicando sus vasijas, llenando a tope las vinajeras”, así define Antonio Calera-Grobet a los cocineros y su arte, en Sobras completas. Escritos de carne y hueso. Después de sumergirse en este libro surgen muchas preguntas y reflexiones, todas provocadas por esa pluma tan versátil y tan informada del autor. Sobra decir que tiene varios libros publicados y que es chef.

En la bonita edición de Bonobos editores podemos encontrar reflexiones en torno a los ingredientes, los métodos y los procesos artísticos de la gastronomía, pero también una vuelta de tuerca a todo lo que conlleva un buen convite: los ritos familiares, la idiosincrasia misma de los platillos y de los comensales, porque la comida es el corazón de un pueblo. Palpita y el refleja su espíritu.

El mundo de la gastronomía es, apenas, un atibo de toda una cultura. Es un ritual, un ejercicio lúdico del alma, un proceso en el que los espíritus se congregan alrededor de un caldero, es decir, alrededor del fuego. Y los cocineros, ya sea de restaurantes o nuestras madres y abuela o nosotros mismos, somos los prometeos que domesticamos lo salvaje a través de la cocción.

También se pueden encontrar reflexiones y cabos con que atar las aristas de una sofisticada industria, la restaurantera. En Sobras completas el lector puede regodearse con los juegos verbales y conceptuales de la poesía, con las reflexiones sociológicas de un intelectual, con cuentos que parodian hasta la farsa nuestras costumbres. Por ejemplo, el pleito entre Ronald McDonald y el coronel Sanders. Así, el lector va de la risa al asombro. También así, cuando un libro me entusiasma, se lo comparto a quienes sé que les interesará.

La cocina, la comida y sus bebidas son la puerta a los corazones, a los recuerdos y a los placeres. Permitidos, claro, hasta que la gula nos separe.

También los invito a mi blog 

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