La democracia es un medio

Sigo abrumado. Lo  que pensamos era una broma en realidad se convirtió en la más importante demostración de que la democracia es un medio. Una herramienta, un instrumento, un mecanismo. No es la panacea. Por fin, nos ha quedado claro. Después de los triunfos de la derecha pronazi en Austria, del ascenso electoral de Marie Le Pen en Francia, después del Brexit, después de la derrota del acuerdo de Paz en Colombia…, nos queda muy claro que la democracia ha servido en ese ascenso, porque la gente a salido a votar por esas opciones. Eso refleja, en primera instancia, una fuerza consciente de la ciudadanía en su derecho, pero también un vacío en el contrapeso de sus oponentes.

Me refiero a una crisis de representación para todos ese estrato de votantes, que no encuentran en su voto ni en la democracia a un protagonista (un político o política, un partido, un sistema político, económico, judicial) que sea su vocero, su portavoz. El hartazgo en torno a nuestros políticos, a sus corrupción, a los muchos beneficios que obtienen, a las falsas promesas, a los pocos resultados evidentes, ha brindado espacio a la recalcitrante población que sí sale a las urnas.

La democracia va en picada, porque las emociones dominan los razonamientos de los votantes. Claro, que eso no pasa en todos lados, pero es cada vez más evidente a nivel global, a pesar y a costa de la gran cantidad de información a la que podemos acceder. Sin embargo, siempre es mucho más complicado hacer juicios y opiniones tomando en cuenta varias perspectivas, que reducir nuestro criterio a frases de slogan.

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