Maradona y Juan Rulfo, a color

Este fin de año me asomé a dos novelas gráficas, La mano de Dios de Paolo Castaldi y Rulfo, una vida gráfica, de Óscar Pantoja, ambas editadas por Rey Naranjo. Ambas me las prestaron mis colegas de UniRadio 99.7Fm: Luis Alberto García y Marinho Aguilar y ambas me dejaron un buen sabor de boca. Lo resalto porque estoy acostumbrado a ser casi un escolástico medieval, adicto a los libros de muchas letritas. descarga-1

La novela gráfica es un mundo editorial que fusiona la plasticidad del cómic, y me refiero no sólo a los dibujos sino a la versatilidad temática, con la literatura. El juicio canónico desdeña todavía a ambas. Sin embargo, es cada vez más probable encontrar historias sofisticadas, profundas, estéticas y con esa trascendencia que se le adjudica, a priori, a la literatura. Las excepciones, en el ámbito de la novela gráfica, se están convirtiendo en regla, y ese camino comandado por Alan Moore y Frank Miller es cada vez más poblado.

descargaLo evidente es, además, que es mucho más fácil adentrarse en una novela gráfica que en la literatura pura y dura. Es en esa “facilidad” que los lectores ganamos el espacio pendiente en los resquicios. El caso de La mano de Dios de Paolo Castaldi es sintomático. Maradona habita un lugar en el inconsciente colectivo argentino similar al de Evita. No me disculpo por la comparación. Incluso puede ir más allá, y Paolo Castaldi lo sabe y lo demuestra muy bien en la elección de los matices anecdóticos de su libro: Maradona es el ídolo de los obreros, de los niños, el personaje que le regresó la grandeza a una ciudad (y a una zona de Italia: el sur) sin la grandeza de Roma, Milán o Turín, tanto en términos futbolísticos como arquitectónicos, históricos, industriales… También Maradona es el prototipo del self made man con un corazón mucho más “latino”, compasivo, que el de los self made man del mundo anglosajón. Y a millones nos hizo percibir esa poesía tan peculiar de los virtuosos del deporte (como lo hizo también Jordan, Phelps, o Ronaldo, Ronaldinho, Zidane, Messi y el portugués Cristiano Ronaldo).

Respecto a Rulfo, una vida gráfica de Óscar Pantoja no podemos negar la siniestra 23923364y perturbadora inquietud que provocan los recuadros de su libro: la biografía de Juan Rulfo. El espíritu de la narrativa de uno de los más grandes escritores mexicanos, de habla hispana y de la historia de la literatura mundial son perfectamente rastreables, al igual que la certeza de los datos con que la construyó. Sin embargo, hay un toque de brutalidad en la historia de vida de Juan Rulfo que no nos puede dejar tranquilos ni sonrientes. Menos aún si los lectores somos mexicanos. No quiero, además, adelantar nada. Pero sí puedo asegurárles que antes incluso de terminar la obra de Pantoja, lo descubrirán.

La novela gráfica nos depara un futuro alentador, por su versatilidad, por la plasticidad que puede explotar con sus gráficos y, sobre todo, porque es y puede ser igual de exigente que la literatura, con la misma o menor inversión de tiempo y esfuerzo.

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