Apéndice podría tener un uso, sugiere nueva investigación

¿Piensas que el apéndice solo le sirve a los cirujanos para conseguir más clientes? Durante mucho tiempo, el apéndice ha tenido fama de ser completamente inútil para el ser humano. Tanto, que solo nos acordamos de su existencia si llegamos a sufrir de apendicitis y el cirujano se ve forzado a removerlo (y nosotros a pagar una costosa factura).

Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que podría tener una función importante dentro del cuerpo humano. En particular, puede ser una reserva para bacterias intestinales benéficas.

La doctora Heather F. Simith de la Midwestern University Arizona College of Osteopathic Medicine, estudia actualmente la evolución del apéndice en los mamíferos. En su investigación, documentó la presencia o ausencia del apéndice y otros rasgos gastrointestinales en 533 especies de mamíferos. Vincularon la información obtenida con un árbol genético para analizar la evolución del apéndice y tratar de averiguar porqué algunos mamíferos lo tienen y otros no.

Descubrieron que el apéndice apareció en 30 linajes de mamíferos de forma independiente y una vez ahí, normalmente no desaparece. Esto sugiere que el apéndice mejora la adaptación. Estudiando factores ecológicos como la dieta, el clima, que tan sociable es una especie y donde vive, fueron capaces de rechazar hipótesis previas que vinculaban el apéndice con factores ambientales o dietéticos.

Ilustración de siete tipos de ciego incluidos en el estudio: A, ciego similar al apéndice perteneciente a un tejón australiano. B, ciego en forma de espiral de un pósum de cola de cepillo. C, ciego elongado de un conejo. D, ciego cilíndrico de un castor de Norte América. E, ciego pareado de un damán. F, ciego redondo de un orangután. G, ciego ausente un phascogale. Fotografía por Brent Adrian, Senior Research Associate, Midwestern University.

Lo que sí hallaron es que las especies con apéndice tienen una concentración más alta de tejido linfoide en el ciego. Esto sugiere que el apéndice juega el rol de órgano inmune secundario. El tejido linfoide también puede estimular el crecimiento de algunos tipos de bacteria intestinal benéfica, lo que contribuye a la hipótesis de que el apéndice es una especie de almacén de las mismas.

Investigadores también hallaron que los animales con ciegos de cierta forma (de embudo o espiral) tenían una mayor probabilidad de desarrollar el apéndice que aquellos con ciegos de forma redonda o cilíndrica. Por lo tanto, concluyeron que el apéndice no evoluciona de forma independiente, sino como parte un “complejo ciegoapendicular” que incluye tanto el apéndice como el ciego.

Los siguientes científicos colaboraron en el estudio: William Parker, Ph.D., departamento de cirugía, Duke Medical Center, Durham, North Carolina; Sanet H. Kotzé, Ph.D., Departamento de ciencias biomédicas, Faculty of Medicine and Health Sciences, University of Stellenbosch, Tygerberg, South Africa; and Michel Laurin, Ph.D., del Muséum National d’Histoire Naturelle en Francia.

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