Una historia de la anormalidad

Uno descubre y entiende, en dos o tres frases, cuando está frente a un experto o una eminencia. Así me pasó cuando fui alumno, de esos que pasan inadvertidos, de María Luisa Bacarlett; también cuando me tocó, como recién egresado en mi primer trabajo, ser el corrector de pruebas de Friedrich Nietzsche: la vida, el cuerpo y la enfermedad. Con un currículum intenso y extenso, la docente e investigadora de la Facultad de Humanidades de la UAEMex es una de las voces más asertivas, profundas y de mayor proyección de dicha institución, fuera de las aulas y allende los muros. Sus estudios sobre cuerpo, animalidad y anormalidad (que ya hemos tratado aquí) nos revelan los perfiles epistemológicos insoslayables para entender, desde la academia y la filosofía, dichas temáticas, más en esta época en que domina la cosmética del cuerpo, desde el silicón hasta la vigorexia.

En Filosofía, literatura y animalidad también se puede seguir la misma línea de investigación, con la ventaja de atisbar distintas perspectivas y desde distintas posturas. Sin embargo, es Una historia de la anormalidad el libro que quiero recomendar. Superando es “lógica del comentario” o “reseña” que muchas veces predomina en los libros académicos en las áreas de las ciencias exentas de la etiqueta “ciencias duras”, Maria Luisa Bacarlett revisa y repara en la obra de Foucault. Se concentra en el perímetro de la “anormalidad” desde los vértices de los conceptos de “historia”, “cuerpo”, “normalidad”, “poder”, “discurso”. No es poco y mucho menos si tomamos en cuenta la extensa producción de Foucault, quizá el intelectual más trascendental de la segunda mitad del siglo XX. Insisto, no es poco, dadas la transversalidad de los estudios del francés.

Gracias a Bacarlett podemos entender que “la anormalidad” es “producto de un ejercicio práctico del poder” (p.64), que ejerce su segregación a través de instituciones “el asilo, la prisión, la correccional, el hospital, el manicomio” (p.65) y de acciones como “el encierro, la exclusión, la reclusión y el castigo” (p.111). A la luz de la ola de deportaciones y las nuevas medidas inmigratorias del país vecino del norte, podríamos incluso estimar de nueva economía del poder, dadas las coordenadas revisadas en el libro. Por ejemplo, los señalamientos en torno a cómo las ciencias del hombre inciden en la economía política y el ejercicio del poder (Cfr. 115). http://gty.im/139585150

Son las publicaciones universitarias, bien distribuidas, las que exponen los resultados académicos (y culturales y literarios) de las instituciones públicas, vinculadas a la sociedad civil de manera puntual. Son ellas las que mantienen la credibilidad de la población en una sociedad mexicana, cada más agobia por la corrupción. Son ellas las que nos ofrecen también servicios médicos, culturales y sociales sin prebendas, las que proyectan el desarrollo venidero con la ciencia y la tecnología. Y las que nos dan el punto de apoyo para que la educación se convierte en ese eje de progreso, desarrollo, información, cultura, deporte y divulgación de la ciencia, tan necesarias para nuestra sociedad.

Una historia de la anormalidad de María Luisa Bacarlett es una muestra, además, de que el estudio de la filosofía (y todas sis vertientes) es imprescindible para entender el mundo de una manera menos mecánica y sí mucho más integral.

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