Levántate y anda, en casa te esperan tus hijos

Humo de mis plegarias WordPress cabezal Por Óscar Vargas Duarte

La abuela había perdido las llaves de la casa muchas veces, al comienzo creí que era el inicio a su trayecto por la pérdida de la memoria debido a la edad, luego creí lo hacía por capricho senil. A veces le ataba las llaves a la ropa, otras al cinturón, incluso en una cadenita de oro que colgaba en su cuello, pero nunca fueron eficaces esos intentos.

Yo iba con una de mis amigas, de vuelta a casa después de participar en un partido de baloncesto, la vi cruzar por una esquina y con mi amiga fuimos detrás de ella con intención de acompañarla, no la alcanzamos, ella tomó por un callejón que da al cementerio. Al instante compartí en la conversación que llevábamos, ella va al cementerio a visitar sus recuerdos ante las tumbas de los antiguos amigos. El abuelo se fue, pero no por la muerte, él abandonó la ciudad después del bautismo de mi padre, firmados todos los papeles que le daban su apellido partió de la ciudad sin saber más de su vida.

Mi amiga se molestó por mi indiscreción al espiar a la abuela, ella daba pasos y se paraba frente a una tumba, quizá oraba, o tan solo erguía ante su memoria sus recuerdos, yo iba luego a la tumba y le contaba a mi amiga acerca del amigo de la abuela, casi los conocí a todos, y a los que no, escuché de ellos en las conversaciones de familia.

La abuela salió por la puerta sin habernos visto, y quizá si nos vio no supo quiénes éramos porque sus ojos necesitan lentes y no los llevaba puestos. En el último lugar estuvo más tiempo, esperamos un rato. Pasamos al lugar, no parecía muy pública la tumba, como si a propósito la hubieran dejado sin acceso.

El nombre y el apellido me parecieron familiares, marcado con caligrafía simple estaba el segundo nombre de mi padre y su primer apellido, la fecha de fin de vida era el año de su cumpleaños y casi el mismo mes de su nacimiento. Al lado las llaves de la casa, puestas como quien deja un recado, y me pareció que la abuela le había dicho, vuelve, abre tú mismo, ya es tiempo.

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