Frente opositor: si quieren verse propositivos, cambien de nombre

Ciudad de México, a 2 de julio.- El dirigente Nacional del PAN dio una visión diferente al discurso de crear un Frente: no se trata de ser opositor, sino de hacer propuestas. Entonces, parece que se trata de abandonar la actitud de reunir una pandilla de perdedores para quitarle el poder al grandote.

Durante un discurso,  sostuvo que más allá de ser los opositores al PRI o a MORENA, se trata de construir un nuevo proyecto de nación reuniendo a las fuerzas políticas que por sí solas no ganarían las elecciones del 2018.

“La razón de ser de un Frente Amplio Opositor, que incluya a partidos, movimientos sociales, organizaciones civiles y académicos, va más allá de sólo querer sacar del gobierno a un partido político o a un grupo que ha lastimado terriblemente a México. Se trata de trabajar coordinadamente y a partir de un proyecto programático que genere condiciones objetivas para la prosperidad, el desarrollo y el bienestar de todos los mexicanos”, dijo.

Pero vale la pena preguntarle al líder azul: ¿cuál es el método para crear un Frente que no nada más se oponga, sino también proponga?. Para el presidente nacional del PAN la idea se basa en dos ejes: por un lado en lugar de crear un gobierno partidista que después se vuelve presidencialista, alentar un gobierno de coalición. Y en segundo lugar, antes de crear el gobierno de coalición, diseñar el programa de gobierno.

En la práctica y sin ideología, un gobierno de coalición es una administración de cuotas para los actores que participen en una campaña: te pago con puestos por tus votos.  Por eso en teoría se presenta la necesidad de comenzar pláticas para construir una plataforma programática e ideológica.

Dada la naturaleza contradictoria de los partidos y fuerzas que pretenden crear un Frente, parece que lo único que les resta es caminar hacia el centro. Por lo tanto, todos deberán ceder algo, pero todos deberán tener en sus propuestas una ganancia a su plataforma.

El riesgo de una plataforma de estas es equivocarse y como narra aquel viejo chiste de cuando muchas personas con diferentes ideas se juntaron a crear el caballo perfecto: al final salió camello.

Pero en fin, Ricardo Anaya por primera vez puso sobre la mesa un objetivo basado en propuestas, no nada más en reacciones, en respuestas y en ser identificados por oponerse a algo o a alguien. El viejo truco de ser un partido opositor ya cansa y ya chole con él. Es hasta fastidioso escucharlo.

Pero a la hora de proponer veremos si los frentistas son capaces de diseñar un proyecto de nación, de juntar lo extremadamente diverso sin acabar en algo ridículo. Porque hasta ahora, lo único que ha generado la idea del Frente es la imagen de una pandilla de débiles que se reúnen para -con cadenas y tubos, y a la mala- partirle la cara al grandote.

Terminamos con otras palabras de Anaya “Algunos tratan de desprestigiar esta intención diciendo que sólo se trata de sacar al PRI y de evitar que el populismo trasnochado y destructor llegue al gobierno. No. De lo que se trata es de sumar fuerzas, de llegar al poder con acuerdos que se traduzcan en un gobierno de coalición”. Yo aquí añadiría algo: Señores del Frente Opositor, sino quieren que los dejemos de ver nada más como opositores, al menos cambien el nombre y búsquense otro que coincida con sus deseos. En su nombre llevan la condena. Nadie le pone a su hijo Carlos y después le reclama a la gente porque le dicen Carlos.

Por Edmundo Cancino.

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