Algarabía literaria en Toluca

Cuando hay buenas noticias, hay que exaltarlas, divulgarlas y felicitar a los provocadores de esos oasis en el panorama noticioso. En el ámbito cultural, que inspira este comentario semanal desde hace ya más de 100 entregas, hay tres que quiero festejar.

Hace unas semanas hablamos del libro También la noche es claridad de Félix Suárex, el cual acaba de recibir el XXXII Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares, que otorga la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. La obra de Suárez ha recibido ya otros premios con el mismo mérito: su poesía está decantada por la conciencia plena del peso de cada palabra en la balanza de los silencios y las sugerencias perceptibles “entrelíneas, que también pesan en términos semánticos y simbólicos en la obra de Suárez. De tal forma, no sólo los lectores sino también las instituciones han “avalado” y confirmado la trascendencia de la poesía de un editor meticuloso y perfeccionista, como lo es Félix Suárez.

Justo en ese mismo ámbito, el Fondo Editorial del Estado de México recibió el Premio Antonio García Cubas por el libro México grande. Alexander Von Humboldt en la categoría Antropología e Historia. La introducción de dicho libro, a cargo del magnífico Jaime Labastida, obtuvo una Mención Honorífica, como casi todo lo que hace el líder editorial de  Siglo XXI editores, poeta y presidente de la Academia Mexicana de la Lengua. Si me apuran, el libro Camino Real de Tierra Adentro” es también digno de recibir premios editorial por la calidad de dicha publicación.

Hace unos meses, Cecilia Juárez, locutora y poeta, recibió la Presea al Mérito Cultural y Literario “José María Heredia 2017” en el contexto de la edición del Primer Festival Internacional de Poesía en Toluca. También acaba de publicar Fabulas serie B en la editorial independiente Diablura Ediciones, ya un referente de lo que se escribe hoy por hoy en el Valle de Toluca. El poemario es simplemente fantástico: El humor negro, ese telúrico sarcasmo a las convenciones asumidas por la sociedad (la belleza, la moral, las instituciones como paternidad, maternidad, éxito) que se leía en sus libros anteriores (me debo la lectura de Bar karaoke, pero pronto me saldaré esa deuda) se convierte ahora en esculturas poéticas con imágenes mucho más precisas y sofisticadas que en su obra anterior. Bofetadas discursivas que ahora pegan como ganchos al hígado. Usar el adjetivo “madurez” no sólo es pedante sino que no me corresponde, pero es cierto que Fábulas serie B es una buena noticia para el panorama literario de los escritores “jóvenes” del Valle de Toluca. Yo les recomiendo “Antonio no es Dios” y los últimos tres poemas del libro


También los invito a mi blog 

Anuncio UAEM
Anuncio UAEM