Los vaivenes del “Frente” en el PRD y el PAN del Estado de México

La creación del Frente tiene su lectura especial desde el punto de vista del Estado de México. De entrada, en esta entidad federativa el PRD ocupa el primer lugar en intención del voto con respecto al PAN y no se diga MC.

Los perredistas en las pasadas elecciones para gobernador demostraron que en medio de sus pleitos, son capaces de obtener un 18 por ciento de la votación. Los panistas probaron que sus pleitos los inmovilizan y con todo y candidata estrella con trabajos tuvieron un resultado de dos dígitos. MC no tuvo ni siquiera candidato a gobernador.

Sin embargo, en las mesas de negociación para designar candidatos a diputado federal, alcaldes y diputados locales, los panistas quieren comer mucho pinole sin tener tanta saliva. La lectura de la presencia de fuerza del PAN y del PRD sin lugar a dudas que es diferente según la entidad federativa de que se trate. En algunos estados, los panistas son una fuerza tan claramente consolidada que incluso gobiernan, mientras el PRD y MC prácticamente están en proceso de extinción. Pero esa lectura no aplica a territorio mexiquense.

Por ello, las negociaciones entre los partidos políticos que conforman el Frente se encuentran en crisis y a punto de reventar. El PAN del Estado de México sigue sin comprender que es cuarta fuerza estatal con riesgo de caer más abajo. Parece que no alcanza a leer los números y en casi todos los municipios mexiquenses no consiguió ganar la elección de gobernador. No comprenden que esa caída no es culpa del PRD, sino en última instancia de sus pugnas internas y el nacimiento de otra fuerza que reclama su espacio político.

La pasada elección de gobernador mexiquense dejó algo en claro: el PRD es una fuerza competitiva en varios municipios y distritos. De ninguna manera se puede considerar que por sí sola sea una fuerza competitiva a nivel estatal, pero tampoco se le puede minimizar en una mesa de negociación.

Los perredistas mexiquenses quieren su lugar en la mesa nacional y que se les respete la importancia de sus cientos de miles de votos. Si los panistas no alcanzan a comprender que para comer helado en un lugar tienen que regalar nieve de limón en otro, pues entonces el frente está destinado a una crisis.

Los dirigentes del Partido Acción Nacional siguen sin saber encontrar las formas políticas y el método adecuado para acordar con fuerzas políticas diferentes a ellos. Acostumbrados como están a siempre marchar solos, ahora les cuesta respetar la forma de organización de otros partidos a quienes tratan de imponer criterio, línea y candidatos como si fuesen sus empleados.

Una nueva generación como la de Anaya parecía que podía cambiar esa actitud. Esa sensación que durante años tuvo el PAN de bastarse por sí solo. Los tiempos han cambiado. Aún tienen tiempo de reflexionar y llegar a la mesa de negociación a jugar el viejo juego de la pirinola,  con la excepción de que la cara de Toma Todo ya no existe. Anaya ya perdió unos 6 puntos con la salida de Margarita. Con la destrucción del Frente se bajará a un tercero y hasta a un cuarto lugar. ¿Qué se necesita para cambiar de actitud?

Digo, si quieren Frente. De lo contrario, sería mejor que cada partido comience a jugar solo y preparen sus estrategias para esos fines, porque seguir pateando el bote solamente hace bien a sus adversarios. Incluso si los perredistas siguen retrasando una decisión pues que comiencen a prepararse para una debacle, porque el tiempo se les acaba. El PRD mexiquense no las tiene todas consigo. El riesgo de una caída brutal les está tocando la puerta.

Los priistas están felices y los morenistas no dejan de esbozar una sonrisa. Sobre todo los primeros, que con la caída del Frente mejoran automáticamente su posición en la carrera.

Opinión de Edmundo Cancino

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