¿Y cómo le fue a los perredistas mexiquenses en la mesa nacional?

 

Por Edmundo Cancino.

Por unanimidad los perredistas eligieron Manuel Granados Covarrubias como presidente nacional. Este perredista tiene un perfil social bajo y carece de presencia nacional y tamaños para ocupar el cargo. Tendrá que remar contra corriente si desea figurar o tener un mínimo de incidencia en las grandes decisiones.

Con mucho, habría sido una mejor presidencia la de Juan Zepeda, pero desgraciadamente a este personaje su corriente ADN lo frenó y no aprovechó el potencial mediático que una vez tuvo y que ha venido siendo mermado en los últimos meses.

Si, como se anuncia, Zepeda es un candidato a senador de elección directa, de nueva cuenta él y su alma tratarán de llegar al senado en condiciones más que difíciles. Porque si piensan que el PAN y MC van a respaldar en la cancha su batalla por el senado, ya se pueden quedar sentados esperando a que la marrana ponga un huevo. Zepeda debió estar entre los primeros tres de la lista que hará la coalición con miras al 2018 y desde ahora perfilarse como el coordinador de esa bancada. Por eso digo que ADN no cuida o arriesga innecesariamente a sus cuadros.

Pero bueno, volvamos a los dirigentes nacionales electos. Hasta donde se ve se eligió un buen perfil para la Secretaría General del PRD Nacional. Se trata de Ángel Ávila Romero, un perredista que ha demostrado que defendiendo su corriente sabe conciliar con las demás. Y tiene una virtud: se concentra exageradamente en la vida interna del PRD pero no pierde de vista la manera como otros partidos políticos operan. Lo más seguro es que Ávila enfrente juicios de mujeres perredistas que sostendrán que ese cargo, por género, les tocaba a ellas. Si los magistrados quieren hacer una maldad al PRD les van a dar la razón.

En el paquete de decisiones y el proceso de construcción de consensos, ADN como grupo nacional supo presionar el acuerdo que traían los Chuchos con el PAN y lograr mejores posiciones en la dirigencia nacional. Es casi seguro que se  quede con una buena cuota del secretariado nacional y seguramente con muchas plurinominales en el senado y la diputación federal como se demostrará más adelante.

Hasta el momento se observa que a nivel nacional ADN quedará satisfecho y bien comido, pero hasta el momento no se percibe en qué fregados beneficia eso al perredismo del Estado de México.

Se percibe que el perredismo mexiquense fue menospreciado. Pronto se olvido que esta fuerza estatal le regresó el oxigeno al PRD Nacional. Sin el resultado electoral del 2017 el PRD nacional no estaría en la mesa de negociaciones. El PRD nacional se volvió atractivo a los ojos de Ricardo Anaya por sus muchos muchos puntos en el Estado de México y por los pocos votos azules en esa entidad. Muchos puntos que se lograron a pesar de los enormes bloqueos que los perredistas nacionales le hicieron a los mexiquenses.

Sin embargo, la clase política perredista del Estado de México, que es la que más votos aporta a ese partido nacional, de nueva cuenta se vio marginada, menospreciada y llevada al rincón.

Es muy seguro que haber minimizado a la clase política perredista mexiquense tendrá severas consecuencias en el proceso electoral de alcaldes y diputados locales que se celebrará en el 2018. El frente como frente, mostrará una fuerza política más sólida, pero existe una gran posibilidad de que el PRD mexiquense como PRD mexiquense vaya a la baja.

Y es que ahora el PRD del Estado de México no solamente tendrá que cargar sus propios bultos que ya le resultan pesados, sino deberá echarse a los hombros a un panismo cansado, decadente y dirigido por una clase política atrofiada por sus disputas internas. Si en todo el país existe un panismo en picada es el del Estado de México. Y ese panismo será el que coma de la torta elaborada por PRD mexiquense en el 2017. El PAN mexiquense, no lo duden, buscará reconstruirse a costa del PRD mexiquense. Al tiempo.

Y si cargar al PAN es ya un estorbo, ahora tener que negociar con Movimiento Ciudadano y cederle posiciones va a ser toda una lata.

Pero en fin, ADN a nivel nacional algo bueno habrá ganado, porque a nivel Estado de México esas negociaciones le trajeron una carga tan pesada que no solamente tendrá problemas para conservar sus 18 puntos electorales sino la inercia del peso los puede hacer caer.

Ya nos podemos imaginar cómo será la mesa de negociación de las candidaturas a municipios y diputaciones locales del frente en su versión mexiquense. Ya podemos ver cómo serán las negociaciones. Panistas y mecistas se van sentar en esa mesa saboreando el platillo de las pluris y alejándose del compromiso de las elecciones en lugares difíciles.

En fin que al perredismo mexiquense se le presenta la alternativa de siempre: ustedes son los sacrificados que consiguen votos (alguien los llama por un nombre diferente) y en la ciudad de México alguien recolecta los frutos. Como dijo un clásico: sembrar plátanos para comer cáscaras. Ahora, ya hasta Anaya les da las gracias de forma pública.

Anuncio UAEM
Anuncio UAEM