La seguridad se diluye

Se nos ha nublado el panorama de nuestra ciudad. Aquella ciudad capital que alguna vez conocimos como Toluca se nos fue de las manos. Los municipios que la rodean se fusionaron con ella, para bien y para mal. No sólo la mancha urbana ha crecido de manera exponencial, también lo han hecho muchas cosas.

Toluca se convirtió en la segunda más contaminadas del país. 84% de la población no se siente segura en su ciudad, es decir, en la ciudad que conjunta los municipio del Valle de Toluca. Como lo demuestra la Encuesta Nacional de Seguridad pública, a nivel nacional, casi 59% dijo que ya no permite que sus hijos menores salgan de su vivienda; 51% dejó de caminar por los alrededores de su vivienda después de las ocho de la noche y 38.5% cambió rutinas relacionadas. En general, 73% piensas que las cosas seguirán igual o empeorarán. Es cierto: !Aquí nos tocó vivir!, pero eso no significa que “así” sea como debamos vivir: con miedo.

Hace unas semanas se metieron a robar, a plena luz del día, a la casa contigua a la mía, eso no pasaba en la ciudad en la que crecí. Cuando era niño mi madre me dejaba salir a jugar por la colonia hasta que se pusiera el sol. Cuando era niño podía subirme a la bicicleta y cruzar entre colonias y barrios sin temor alguno. Cuando estaba en la secundaria podía irme solo a entrenar a Potros o all Agustín Millán y regresar a casa sin sustos ni contratiempos. Esa no era mi ciudad y mucho menos es la que quiero para mis hijos.

Toluca nunca ha sido la ciudad más bella del país, la de mayores atractivos turísticos. Sus habitantes seguimos recelosos a los grandes eventos, a la participación cívica, cultural y política. Toluca tampoco tiene un clima paradisiaco ni una situación trascendental de la historia. Pero era una ciudad segura, en la que todos compartíamos la complicidad de la parsimonia, el respeto, y si me apuran, de la indolencia. Toluca, el valle de Toluca, era una esperanza de bienestar, libertad, progreso y tranquilidad. Incluso era el tema más importante de sus novelistas, siempre sensibles a su relación con la ciudad como con una novia caprichosa.

Anuncio UAEM
Anuncio UAEM