Futbol en las letras

¿Quién dice que el futbol está peleado con la literatura? El futbol, aun a pesar de toda la parafernalia provocada por los medios de comunicación masiva, es el juego que domina el mundo entero, en el que se manifiesta el homo ludens con tal vigor que paraliza ciudades enteras. ¡Países enteros! No hay deporte que se juegue tanto en tan diferentes países, ni que deje una huella tan intensa. Así, no más para ponerle cerezas al mundial, van dos frases lapidarias. Una del Premio Nobel, Albert Camus, dijo: “Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”; la segunda de Javier Marías parafraseada: el futbol nos recupera la infancia, cada semana.

Sobre las historias a las que nos remonta, hay dos vertientes que lo hacen materia prima para la literatura: la infancia y el heroísmo. El futbol remite a la edad en la que el universo era del tamaño del balón. El poeta irlandés Seamus Heaney tiene varios poemas sobre esta infancia repleta de fantasía que convertía dos suéteres en una portería en la que se jugaba la vida. Y remite también al sueño del jugador de convertirse en el héroe del partido. No en vano Michel Maffesoli establece el paralelo de los héroes deportivos con los antiguos héroes míticos.

El más famoso escritor sobre esta temática, en México, es Juan Villoro. Este escritor hincha del Necaxa ha declarado que su sueño hubiera sido jugar profesionalmente. Guillermo Samperio también tiene varios cuentos sobre futbol, y uno particularmente divertido sobre la posibilidad de un sindicato de jugadores: Lenin en el fútbol. El uruguayo Eduardo Galeano tiene una obra mucho más vasta sobre este deporte: Futbol a sol y a sombra y varios minicuentos en Bocas del tiempo y Espejos, en las que lo mismo habla de historia, el pelusa Maradona, la garra charrúa derrotando a Brasil en el Maracaná o de la catedral de futbol en Wembley. En Toluca, Eduardo Osorio ha novelado un poco el contexto de Toluca en El año en que los Diablos fueron campeones. En Argentina tanto Eduardo Sacheri como Martín Caparrós, éste último con Boquita, han dedicado muchas páginas a las canchas, los vestuarios y las calles.

El ex jugador, mundialista y directivo del Real Madrid, Jorge Valdano, ha publicado cinco libros: Sueños de fútbol, Cuentos de Fútbol, Cuentos de fútbol II, Los cuadernos de Valdano y El miedo escénico y otras hierbas. El ex portero del Atlante y de la Selección Nacional, Félix Fernández, tiene también varios libros publicados…, y la lista puede ser larguísima. Ignacio Trejo Fuentes ha hecho un seguimiento sobre literatura y fútbol, así como una recopilación, publicada por Cal y Arena: Hambre de gol. Desde Brasil, Sergio Rodriguez habla de decisiones cruciales en la vida en El regate; desde Italia Giorgio Faletti, en Tres actos y dos partes parece parodiar la crisis de apuestas que llevó a la Juve a la segunda división; en ambos casos el tema padre-hijo es toral.

Sin duda, el fútbol tiene su propia épica, de la misma forma que en Estados Unidos han explotado los filmes sobre Futbol Americano o el box en México.En el deporte, en los juegos, se apuesta más de lo que se cree; en la literatura también.

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