Tus manos limitan con la imaginación, una larga frontera de roces la recorre

Humo de mis plegarias WordPress cabezal Por Óscar Vargas Duarte

Si no tienes sexo a diario, por lo menos lee cada día.

Todo está a la distancia de un parpadeo cuando el cuerpo desea al mismo tiempo lo que ama el corazón, la mano dobla el espacio y se atreve a ir a lo profundo del universo para encontrar la curva exacta desde la cual ascender hacia los lugares en donde tiembla la noche, para descender por los caminos en donde hay rumor de aguas sin fatigas.

El susurro de las aves migratorias aterriza para acompañar el temblor de este instante, la boca es una aventura verbal y la lengua posee un abecedario con el cual todas las palabras son innecesarias.

Las manos tallando en redondo y extenso sobre la piel hasta llegar a todas partes para volver a empezar la búsqueda de la humedad en los lugares donde esperan encontrarse.

Viajan las manos, lo cóncavo encuentra su convexo, lo que se extiende puede ser comprimido y lo que es borde se rodea, lo que es de colores aumenta el flujo de la sangre para darle más color a las formas.

Así van las palmas abiertas siendo instrumento dirigiendo la apertura de caminos, como exploradores pidiendo espacio abierto para colonizar entera las tierras acariciadas, así van las manos como brújula acrecentando la certeza de que aquello recorrido es la perfecta ruta para que dentro de la gruta pueda tallarse insistentemente hasta cuando una nube deje caer la lluvia, y los charquitos den testimonio de la furia con la cual fue sostenido el deseo en instantes previos.

Una muestra diminuta de los estallidos posibles, de la fuerza guardada en las piernas tensadas, en los brazos alargados y la boca semi abierta.

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