Cómo sobrevivimos a la bomba

Hay momentos en los que el universo entero cambia y nunca vuelve a ser el mismo. La historia de la humanidad (y la de cada uno de nosotros) tiene varios de estos cruciales puntos de quiebre. El 6 y el 9 de agosto de 1945 cambiaron el mundo, no sólo para Hiroshima y Nagasaki, sino para todos los habitantes de este mundo. Se le llamó el inició de la Era Nuclear.

Después vino el 26 de abril de 1986 en Chernobyl y el 11 de marzo de 2011 en Fukushima. Hoy que el futuro de la humanidad se debate entre la devastación de los recursos renovables, la búsqueda de nuevas formas de energía, el cambio climático y el urgente destino de los recurso hídricos, Andrés Neuman nos entrega una novela que radiografía toda una época: Fractura.

El escritor argentino toma como detonante la tradición japonés de kintsugi: unir las cosas rotas con un pegamento o resina hecho con polvo de platino, oro o plata. La metáfora de la resiliencia y del espíritu mismo del Japón posterior a la bomba atómica, también funciona como el símbolo según el cual todo la humanidad funciona desde 1945 está soldada y pendiente de ese hilo de oro de la esperanza: “Todas las cosas rotas [piensa su protagonista: Watanabe] tienen algo en común. Una grieta las une a su pasado”. Somos nuestras propias cicatrices, ellas son la memoria presente de nuestro pasado.

Para eso, el argentino Neuman se basa en un protagonista (basado en un hecho real) que sobrevive (justo como lo hizo el ginko biloba de Hiroshima), a los dos bombardeos, que vive el Mayo Francés del 68 en París, el auge de la reivindicación de los derechos civiles (el flower power y el black power afroamericano) en Nueva York, la dictadura militar de la Argentina, la España posfranquista y el Japón de la Fukushima convaleciente, siempre narrado por una voz femenina: la pareja del protagonista en cada etapa y sitio. El arco narrativo que se alimenta además de una mirada funcional es pertinente para la metáfora, en términos cronológicos y mercadológicos: ¿podría una historia de la humanidad, al menos de la segunda mitad del siglo XX, no mencionar todos los mencionados arriba?, ¿faltaría el Berlín de la caída del muro, la Cuba castrista?

Neuman se consolida como una de los escritores más importantes en lengua hispana, aunque si me preguntan a mí: no ha superado la contundencia, sencillez, versatilidad y brevedad de Hablar solos.

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