¿Por qué somos tan desconfiados?

Los amigos se cuentan con los dedos de una mano, dicen, porque es difícil imponerse al paso del tiempo y ganarse la confianza de alguien. 76% de los mexicanos dice tener en quien confiar. Esa es la respuesta señalada por una de esas encuestas tan reveladoras que hace la Organización para la Cooperación y el Desarrollos Económicos, la OCDE: el “Índice para una vida mejor”.

 

Sin embargo, en esa balanza tan reveladora que es la OCDE: el promedio a esa respuesta en los países miembros fue de 90%.

 

La encuesta señala que los mexicanos tenemos un “índice moderado de comunidad y de nivel de participación ciudadana”, reflejado de manera puntual en el tema electoral, pues 63% de los mexicanos salimos a votar, mientras el promedio de la OCDE fue de 72%. Y conste que nunca antes había ocurrido unas elecciones con tal participación ciudadana como la de 2018.

 

Parece lógico ser desconfiados, pues según este mismo informe, en México el ingreso familiar promedio anual es de la mitad del promedio de los países de la OCDE. Tenemos menos trabajo y, si lo tenemos, trabajamos más horas por menos salario. Y, para acabarla, nuestra educación es de las más deficientes. Quizá por todo eso, también nos va mal en el rubro de esperanza de vida.

 

A pesar de todo ello y como ya lo hemos hablado en otra ocasión, en satisfacción de vida y percepción de felicidad estamos por encima del promedio por segundo año consecutivo. Somos felices con lo que tenemos, pero con un temor a que esa resiliencia no sea sino una resignación al estilo: “Lo bueno es que tenemos salud”.

 

Información obtenida de Animal Político, OCDE

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