Cómo nos marca un maestro

La época del boom de las series nos ha traído una sobredosis de opciones.  Es cierto que en su mayoría, las series están por encima de las producciones televisivas. Me refiero a la calidad en el cuidado de la imagen, la fotografía, pero sobre todo en las temáticas permitidas para que los guionistas y productores ejerzan sus mejores virtudes. Y lo han logrado en muchos casos (Breaking Bad, Game of thrones, Black Mirror, The Handmaid´s tale, Vikings, y un largo etcétera) y  un muchos más no.

Como casi todo en la cultura popular del “mainstream” las producciones anglosajonas predominan. Por eso quiero enfocarme en una serie catalana: Merlí. Producida y transmitida en Barcelona (Producción Veranda TV en TV3), con un capítulo final que causó conmoción, emitido el 15 de enero de este año, la serie del profesor preparatoriano tuvo un éxito inesperado de este lado del charco, sobre todo en Argentina y Chile.

Como en las oficinas, en las aulas uno pasa muchos años y muchas experiencias. Y hay una época crucial que nos catapulta a nuestro destino y en la que nos definimos: la preparatoria. Esos son los años en los que vivimos nuestros primeros amores inolvidables, las primeras parrandas, los primeros viajes sin la compañía de los padres, las revelaciones de la sexualidad y los excesos. También es la etapa de la confrontación con los ejemplos, esquemas y modelos que no queremos seguir.

Por eso, como diría el fallecido cantautor mexiquense, Abel “el Mago” Velázquez: “Las palabras precisas de un maestro, pueden determinar el camino de un alumno”. Ha habido muchos arquetipos de maestros trascendentales desde Virgilio hasta Merlín, pasando por Dumbledore, Yoda, Miyagi o Yoshi. El cine sabe que los maestros son un engranaje disruptivo o un bálsamo curador, como bien lo demostrado Sidney Poitier, Edward James Olmos, Michelle Pfeiffer, Hillary Swank, por citar los casos más famosos.

En Merlí confluyen los ámbitos señalados arriba, con una postura ímplicita de identidad: el lenguaje. Además,  Barcelona es más que la Sagrada Familia, mucho más que Las Ramblas y que la tremenda época de uno de los equipos más carismáticos dentro y fuera de la cancha. Sí: ustedes lo saben, nos referimos a Messi y compañía. Barcelona tampoco es el impulso separatista, apoyado por la zona económica de mayor impacto en la economía española. Hay en Barcelona un viejo movimiento cultural, literario y musical que se defiende con todas sus letras… en catalán. Y Cataluña es mucho más que Barcelona.

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