Las 4 estrategias como el grupo Atlacomulco prostituye la política.

El Grupo Atlacomulco no domina insultando o amenazando a sus opositores políticos. Usa una técnica especial con dedicatoria para la clase política mexiquense: seduce, prostituye, aceita a los opositores para que no les duela. Los convierte en «una oposición de bajo perfil». Les pone en la mesa la manzana podrida y ahonda sus divisiones. Este viejo y gastado truco se refleja en la política de coaliciones rumbo a la próxima elección del Poder Ejecutivo Mexiquense. Veamos.

El Grupo fundado por Isidro Fabela sabe a la perfección que una de las mejores oportunidades para ganar la elección es una mañosa política de coalición electoral. Esto no es de ahora, lo manejó en pasadas elecciones y gracias a eso arrebató a Morena Mexiquense la mayoría en el Congreso Mexiquense, así como regiones electorales como Tlalnepantla, Naucalpan, Atizapán, Izcalli, Coacalco, Metepec, Toluca y, sobre todo, la conservación de su principal reserva de fraude electoral: la zona rural.

Para el Grupo Atlacomulco la política de coalición consiste en cuatro líneas de operación: la primera es tener una legislación a modo. La segunda contar con el mejor número de aliados públicos; la tercera, dividir o maniatar cualquier coalición fomentada por un adversario, en este caso Morena. Y la cuarta, mediatizar a su favor a los supuestos imparciales, en este caso Movimiento Ciudadano.

Todas estas líneas de operación las cumple desde hace años día con día, minuto tras minuto. Cada uno de los puntos requiere estrategias y mañas especiales. Hoy voy a destacar dos. Por un lado tener contento al presidente de la República en turno. Para ello les basta ponerse en cuatro frente al presidente en turno. Alagarlo y hasta lamerle los zapatos. Lo hicieron con Fox, repitieron la receta con Calderón y siguen con la misma.

El ser lambiscones con el presidente en turno, les ha permitido al Grupo obtener una especie de permiso para destruir cualquier intento de organización seria dentro del Estado de México. Ya con una especie de tolerancia «del desde hasta arriba», el Grupo Atlacomulco infiltra al partido estatal opositor. Lo divide, lo pulveriza y le acomoda hasta líderes. Lo hizo en su momento con el PAN hasta volverlo en lo que ahora es. Repitió la receta con el PRD usando a Higinio Martínez y a Maurilio Hernández. Y volvió a preparar el mismo guiso en Morena acudiendo a los mismos perversos ingredientes: Higinio y Maurilio. No ha habido en la Historia del Estado de México legislaturas tan entreguistas, dejadas y manipuladas como las que ha encabezado Maurilio Hernández quien es un auténtico priista infiltrado en la izquierda.

Con esa técnica ya sacó una legislación a modo en todos los frentes, especialmente en el del dinero (nunca le amarraron las manos al gobernador) y en lo electoral. Dentro de este paquete va la ley de coaliciones que se aprobó hace unos meses en el Estado de México. Con ese procedimiento ya tiene bajo sus siglas al PAN y al PRD. Con ese mecanismo tiene a modo a Movimiento Ciudadano donde Zepeda se ha convertido en un títere de Dante Delgado. Usando las mismas argucias desde hace años trae a Oscar González Yáñez, supuesto líder del PT, prácticamente como empleado ( a este nada más emborrachándolo alcanza). El líder estatal del Verde obedece a los intereses del gobernador mexiquense en turno. Es cierto, tiene jefe nacional de partido, pero en la práctica hará lo que se le diga desde el Palacio de Lerdo.

¿Todo está tan mal? No. Existe la esperanza de que Morena con Delfina de un golpe de timón a su actual estrategia y comiencen a hacer las cosas no de manera testimonial sino con ganas de ganar. La estrategia actual no se basa en la organización seccional de la militancia de Morena o una política de coaliciones adecuada para tener la mayor fuerza propia. Más bien confían en que la figura de AMLO y la aceptación nacional de Morena alcancen. Se mueven, si, pero a lo tarugo. Actúan, por supuesto, pero a tientas.

Delfina tiene la oportunidad de triunfar, pero para ello debe saber que muchos de quienes le cargan la maleta y le organizan la foto tienen otros intereses. Delfina pudo haber ganado no esta, sino desde la elección pasada. Pero sencillamente hoy como ayer se repiten los errores: confiar en los infiltrados del Grupo Atlacomulco dentro de la izquierda mexiquense.

Sobre la política de coalición existe un indicativo que nos permitirá evaluar en este frente quién va ganando y quién va perdiendo. Recuérdese que se está buscando derogar la Ley de coaliciones. Para Morena lo mejor es que la ley de coalición impulsada por el Grupo Atlacomulco se derogue el 13 de diciembre de este año, es decir, un día antes de que el IEEM comience a recibir solicitudes de coalición. Para el PRI existen dos condiciones: lo mejor es que la ley no se derogue, lo menos peor es que se derogue hasta el 13 de enero, un día antes de vencer el plazo para registrar coalición. Para ese día, el daño estará hecho y Morena hará una coalición a prisas y a tientas. Terminarán en la cantina de Oscar Gonzáles, a las cuatro de la mañana pactando con unas copas de por medio para darse valor (No es metáfora, sino el estilo de la casa. ¿Qué les puedo decir?)

Cada día que pasa obra en favor del Grupo Atlacomulco y en contra de Morena-Delfina. El segundero no para y hasta ahora la ventaja en política de coaliciones la lleva notoriamente el PRI. O díganme ¿Cuántas fotos se ha sacado Delfina con los dirigentes del PT o del Verde? ¿En qué estado se encuentra ese acuerdo? Eso si, los asesores de Delfina todos los días la llevan a posar con los empleados de Higinio y de Maurilio quienes, como se ha dicho, son los principales operadores del Grupo Atlacomulco dentro de Morena. Así las cosas pues.

Soy Edmundo Cancino y leíste mi columna Cuentos y Cuentas. Los intentos por frenar esta columna no han rendido frutos. Somos los más leídos. Y eso es gracias a que ustedes mueven la columna por redes. Saludos a todos. Vale.