Cultura

Internet, sitio de libertad pero también de odio

  • El Internet potenció a un grupo de marginados que alimenta un discurso de odio en contra de diversos grupos históricamente vulnerados
  • En Francia, el antisemitismo y el rechazo por los musulmanes se refleja con mayor fuerza y tienen más alcance en los espacios digitales
Gustavo Ariel Kaufman
Gustavo Ariel Kaufman

El uso de internet produjo la mayor expansión de derechos y libertades individuales, sin embargo, potenció a un grupo de marginados dedicado a agredir a minorías y grupos que históricamente han sido vulnerados a través de mensajes de odio vertidos en imágenes y videos, señaló el doctor Gustavo Ariel Kaufman, colaborador de diversas instituciones legales internacionales.

En su conferencia Libertad de expresión y discurso de odio mencionó que gracias a la Internet en los últimos años se avanzó mucho en el tema de la libertad de expresión. La gente que antes no podía expresar su opinión ahora no sólo se comunica, sino que aprende nuevas cosas, traduce textos e investiga al instante, es decir, las nuevas tecnologías conservan un efecto liberador.

Sin embargo, explicó que la emancipación de dichos marginados sociales ha incidido en la opinión de quienes acceden a las redes sociales o foros desde donde se discuten temas políticos, religiosos y de actualidad, lo cual deforma la información transmitida y acentúa el racismo o la intolerancia.

Desde el punto de vista jurídico y filosófico, la Internet se convirtió en un enorme sistema educativo no premeditado, que será recordado como un hecho fortuito, es una enciclopedia al alcance de los dedos, pero si se utiliza con un criterio equivocado la gente puede tomar posiciones radicales para las que no fueron educadas.

Invitado por el doctor Jesús Rodríguez Zepeda, profesor-investigador de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Ariel Kaufman, quien es autor del libro Dignus Inter Pares: un análisis comparado del derecho antidiscriminatorio, refirió que este efecto colateral es resultado de la falta de una regulación del comportamiento suscitado al interior de la red, cuyo espacio debe ser visto como un espacio público dotado de normas al igual que funciona un lugar físico, por ejemplo, en la calle.

El desarrollo de una cultura cívica es vital para mantener un Estado de Derecho en el mundo digital; tan solo hace falta retomar las legislaciones existentes en materia de protección de derechos a la libertad de expresión y en contra de la discriminación para garantizar el acceso libre y equitativo de las tecnologías.

Con respecto a la situación de convivencia social que percibe en México, indicó que se trata de una sociedad que posee una conciencia más aguda a diferencia de otros países como Francia, donde existen ataques directos y violentos a los musulmanes, los judíos, los homosexuales o a las mujeres.