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Falta de agua podría causar extinción masiva en 2025

Roberto Restrepo, investigador de la UNESCO
Roberto Restrepo, investigador de la UNESCO

Proyecciones revelan que la vida de 3 mil millones de habitantes y de por lo menos 60 por ciento de las especies animales y un porcentaje indefinido de especies vegetales está en grave peligro. “Podría ser una extinción masiva en una generación humana porque posiblemente carecerán del agua suficiente para sobrevivir y mantener un nivel mínimo de higiene que permita mantener la salud”.

La humanidad enfrenta ya este problema (técnicamente llamado estrés hídrico) y adquirirá una dimensión crítica en el año 2025, aseveró el biólogo y antropólogo colombiano Roberto Restrepo, coordinador del programa Cultura y Agua para América Latina del programa ecológico internacional de la Unesco.

En la ponencia inaugural del XI Seminario Urbanismo Internacional Ciudad Agua: Urbanismo sustentable e inteligente, organizado por el Área de Arquitectura de la UAM, el especialista sostuvo que la grave problemática implica una serie de cambios urgentes en el planeta.

Lamentablemente la respuesta planteada por las instancias gubernamentales hasta ahora “es enormemente desalentadora”, porque “no se puede crear un estrés económico”. La política de mantener un crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto (PIB) “no permite correctivos extremos y sin ellos estamos ante una política suicida para todos”.

Es necesario plantear un sistema sostenible y equitativo en lo local y global “con una nueva visión, pensamiento y cultura del hábitat. Los valores económicos y políticos no deben privar sobre el concepto de conciencia y de sentido humanitario para la sobrevivencia, y el agua es un derecho de todos”.

Entre las medidas urgentes consideró el cuidado del agua como elemento esencial del cuerpo humano y planetario como prioridad impostergable en las políticas nacionales actuales. También deberían ser prioritarios “no contaminar las fuentes de agua; priorizar sus usos, actuar con equidad y sostenibilidad en su manejo y distribución”.

Además: “no perder el control de los recursos hídricos, pues constituyen la verdadera riqueza del hoy y el futuro. No se puede permitir a los gobiernos privatizar el agua, es el futuro, es la vida”.

La empresa privada se apropia del agua.

Grandes conglomerados bancarios como Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Citigroup, UBS, Deutsche Bank, Credit Suisse, Macquarie Bank, Barclays Bank, Blackstone Group, Allianz y HSBC, entre otros, están consolidando su control sobre el agua de todo el planeta.

De hecho tienen posesión sobre 40 por ciento del suministro de agua en centros urbanos y áreas irrigadas a nivel mundial.

Actualmente “se está consumiendo el agua de reserva del mundo”, presentándose para África un panorama desolador y crítico para Asia y Europa; China e India presentan graves dificultades hídricas al igual que Estados Unidos, producto de la sequía en California y la posibilidad de que la ciudad texana de Wichita Falls deba ser desocupada por falta de agua.

95 por ciento del agua potable de Estados Unidos es subterránea y su acuífero más grande, el Ogallala, está empobreciendo a una tasa de 12,000 millones de metros cúbicos (m3) al año. La reducción total a la fecha es de unos 325,000 millones de m3, un volumen que iguala el flujo anual de 18 ríos del estado de Colorado. California por diversos factores experimenta su mayor sequía en más de un siglo, calificada de extrema, en 62 por ciento de la superficie.

Según un análisis de datos satelitales aportado por la NASA, se necesita de aproximadamente 11 trillones de galones de agua o 42 kilómetros de metros cúbicos –alrededor de 1.5 veces el volumen máximo del embalse más grande de Estados Unidos– para que California se recupere.

Las regiones con suficiente disponibilidad de agua son Sudamérica, Rusia y Canadá –pero este último la contamina con el fracking– situación que cambiará la geopolítica del mundo.

Únicamente 0.007 por ciento de toda el agua dulce del planeta está disponible para consumo animal, humano y plantas; 80 por ciento es hielo; 19 por ciento está bajo la superficie terrestre; 0.7 por ciento en la atmósfera y 0.3 por ciento en arroyos, ríos y lagos.

Su uso depende del modo de desarrollo y su implementación. En el mundo se emplea 8 por ciento a uso doméstico; 22 por ciento a industrial, y 70 por ciento a lo agrícola.

En los países de ingresos elevados: el uso doméstico asciende a 11 por ciento; industrial, 59 por ciento, y agrícola 3 por ciento; mientras que en las naciones de ingresos medios y bajos: 8 por ciento se destina para uso doméstico; industrial, 10 por ciento y agrícola, 82 por ciento.