Opinión

Aclaración jurídica sobre los alimentos

Por Lic. en Derecho Ciuatl Neira Peralta

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Los alimentos no sólo comprenden lo necesario para abastecer el cuerpo, sino que abarcan todo aquello que es indispensable para el sano desarrollo del ser humano.

Hace algunos días platiqué con una mujer de aproximadamente 38 años, ama de casa con dos hijos menores de edad estudiantes de escuela particular. Después de escucharla por algunos minutos, preocupada, me di cuenta que no sabía que estaba protegida por ciertos derechos subjetivos.

Su historia, como la de muchas mujeres, se centra en la necesidad de que el esposo -en un futuro cercano “el demandado”- le otorgue la pensión alimenticia a la que ella y sus hijos tienen derecho (ese es el derecho subjetivo; el tener derecho a algo que la ley establece) con la que pueda cubrir los gastos que realiza normalmente. Los alimentos son de orden público e interés social, es decir, el Estado debe vigilar su cumplimiento.

Hasta aquí todo claro ¿dónde está la confusión? Resulta que a la pensión alimenticia la ley la denomina de manera general: “alimentos”. Es una palabra sencilla y que todas las personas, incluso quienes no tienen la menor idea sobre términos jurídicos, comprenden.

En la vida cotidiana, al decir alimentos nos referimos a la necesidad que tenemos de satisfacer el hambre, sensación que parte desde nuestro cerebro y se genera como reacción a la disminución de glucosa en la sangre. Entre sus síntomas están el ruido de tripas y el dolor de estómago, todo por no hacerle caso a esos constantes rechinidos que los médicos llaman peristalsis o apetito, para los más refinados.

Esta simple palabra genera confusión una vez fuera de la cocina. En términos jurídicos no se trata ya de “preparar los alimentos” o “agradecer por los alimentos”; para el Derecho Civil resulta un concepto basto.

Los códigos civiles Federal y Estatal nos indican lo que la palabra “Alimentos” incluye, no la cantidad que debe entregar el demandado para que sus hijos coman, como lo había entendido la mujer de quien les hablo, sino mucho más. Puesto que ¿Cómo habría de hacer ella para pagar colegiaturas, gas, gasolina, vestido, doctor, actividades extraescolares, etc. de dos hijos y ella?

Los códigos civiles Federal y Estatal nos indican lo que la palabra “Alimentos” incluye, no la cantidad que debe entregar el demandado para que sus hijos coman, como lo había entendido la mujer de quien les hablo, sino mucho más. Puesto que ¿Cómo habría de hacer ella para pagar colegiaturas, gas, gasolina, vestido, doctor, actividades extraescolares, etc. de dos hijos y ella?

Los alimentos no sólo comprenden lo necesario para abastecer el cuerpo, sino que abarcan todo aquello que es indispensable para el sano desarrollo del ser humano. De acuerdo al Artículo 4.135 del Código Civil vigente en nuestra entidad “Los alimentos comprenden todo lo que sea necesario para el sustento, habitación, vestido, atención médica y hospitalaria. Tratándose de menores y tutelados comprende, además, los gastos necesarios para la educación primaria y secundaria del alimentista, así como descanso y esparcimiento. Respecto de los descendientes, los alimentos incluyen también proporcionarle algún oficio, arte o profesión adecuados a sus circunstancias personales”

Lo anterior es fortalecido por varios criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que en diferentes ocasiones ha hecho pronunciamientos sobre el tema; citemos algunos ejemplos:

“… que para fijar el monto de los alimentos debe tomarse en cuenta el entorno social en que los acreedores se desenvuelvan, costumbres y demás particularidades que representa la familia a la que pertenecen, ya que los alimentos no solo comprenden el poder cubrir las necesidades vitales o precarias, sino el proporcionarle una vida decorosa, sin lujos, pero suficiente para desenvolverse en el referido status…

… en el caso de los hijos que estudian, la obligación subsiste aun alcanzando la mayoría de edad, siempre y cuando el grado de escolaridad sea acorde con su edad…”

Agregando que los alimentos para el Derecho Civil se revisten de ciertas características o principios como el ser irrenunciables, inembargables, intransferibles, intransigibles, personalísimos, proporcionales, entre otros, pero para nuestra plática sea suficiente con decir que incluyen todo aquello que sea necesario para el sano desarrollo y crecimiento de los menores (sin pasar por alto que la madre al ser la que quede al cuidado de los menores, también puede exigir los alimentos) todo ello de acuerdo con los Derechos Humanos y con la legislación nacional e internacional, que pretende proteger el interés superior del menor, en el caso de los menores de edad y procurar en el caso de los mayores de edad la conclusión de sus estudios, como parte de su plan de vida.

Debemos sumar a nuestro tema la Tésis Jurisprudencial que en palabras más, palabras menos (o que me permito resumir) establece la obligación de los juzgadores de otorgar los alimentos en base a una perspectiva de género, aun cuando no sea solicitado, debiendo ponderar las condiciones especiales de vulnerabilidad de la mujer, por ejemplo en los casos donde el padre de forma parcial o total se desentiende de la manutención que le correspondía y deja una doble carga a la mujer: la de buscar el sustento económico para la manutención y la “prestación de servicios” en el hogar para el cuidado del menor y como consecuencia produce un deterioro en el bienestar personal de la madre y se lesiona su derecho a la igualdad de oportunidades y libre desarrollo de su persona, además de que el desentendimiento del padre perjudica al menor, reduciendo sus posibilidades de desarrollo y crianza, obligando a la madre a redoblar esfuerzos para poder cubrir las necesidades básicas que el menor requiere, por lo que el papel que juegan los juzgadores en este tema es esencial, ya que de esa facultad y obligación depende que se fije de manera correcta la cantidad en dinero que sea suficiente para cubrir los alimentos (jurídicos) de los menores que dentro o fuera del matrimonio se hayan procreado.

Por último, hay que recordar que la cantidad fijada como pensión alimenticia (o alimentos) debe ser de acuerdo al estado de necesidad del acreedor alimentista (el que recibe), y en proporción a los ingresos de quien debe otorgarla, pero debe como mínimo cubrir la comida, la educación, vestido, habitación, esparcimiento, estudios, asistencia médica y debe ser de acuerdo al contexto en que el acreedor alimentista se desarrolla (social, economico y cultural).