Opinión

Las elecciones y el gobierno que merecemos

Logo Columna Invitada Núñez Armas

Es curioso que en este proceso electoral que está por concluir existan interpretaciones de todos los gustos. Los dirigentes seguramente encontrarán justificaciones de las decisiones que tomaron, incluso desde el proceso de selección de candidatos, y hasta encontrarán positivos los resultados obtenidos.

Por mencionar algunos casos, y solo en el Estado de México, el PRI, desde el momento que se conocieron los primeros resultados, festinó el carro completo; el PAN, por su lado, dice que recuperó el corredor azul y que duplica la población gobernada; por su parte, el PRD señala que además de refrendar su triunfo y victoria en Nezahualcóyotl gobernará en 17 municipios más.

Sin embargo, lo cierto es que existe entre la población un gran desencanto respecto a los partidos políticos y su contribución a la integración del poder público. Tan es así, que solo 4 de cada 10 personas que podían votar acudieron a las urnas a emitir su voto, de tal suerte que el costo de los votos emitidos, aportado por los contribuyentes es de casi $ 484.00 por cada sufragio, sin considerar el financiamiento privado que consiguieron los candidatos y partidos políticos que se adiciona al presupuesto público de la campaña.

el PRI apostó a lo que su dirigente César Camacho nombraba “estructuras”, se basó en hacer proselitismo no con un gran despliegue publicitario como en el pasado, al margen del respectivo tope de campaña

Las estrategias de cada partido también llamaban la atención. Por un parte, el PRI apostó a lo que su dirigente César Camacho nombraba “estructuras”, se basó en hacer proselitismo no con un gran despliegue publicitario como en el pasado, al margen del respectivo tope de campaña; esta ocasión me queda la impresión de que, si nuevamente echaban mano de esta herramienta, les resultaría contraproducente, en decir entre más recursos publicitaran más rechazo obtendrían de los electores y entonces podría despertar una abrumadora mayoría que no les favoreciera. Por el contrario, conservando un bajo perfil y buscado sus sectores estratégicos planearon una campaña muy callada pero efectiva y tal vez debidamente incentivada (no olvidemos que se basó en la entrega de bienes duraderos como televisiones, electrodomésticos, además del dinero en efectivo de siempre), seguramente por una larga lista de dádivas para provocar el compromiso de apoyo recíproco, aunque no me queda claro el origen de los cuantiosos recursos.

el PAN hizo uso de una campaña muy mediática y más agresiva en el sentido de atacar directamente al rival más cercano. El partido azul dio la impresión de que habría muchos más triunfos de los que hoy se reflejan en los resultados preliminares.

Por su parte, el PAN hizo uso de una campaña muy mediática y más agresiva en el sentido de atacar directamente al rival más cercano. El partido azul dio la impresión de que habría muchos más triunfos de los que hoy se reflejan en los resultados preliminares. Ante una campaña muy corta y encontrándose inmerso aún en conflictos internos -algunos de ellos llevados a tribunales por las designaciones de candidaturas- y la escasez de recursos económicos, no se tuvo la capacidad de interlocución política para resolver sus diferencias entre grupos que, lamentablemente, afloraron en muchos de las principales plazas en disputa y donde anteriormente se habían  gobernado o se avizoraban posibles victorias.

PRD, llevó a cabo una estrategia ya conocida, privilegiando a los liderazgos que han ostentado el poder dentro del partido del Sol Azteca.

En el caso del PRD, llevó a cabo una estrategia ya conocida, privilegiando a los liderazgos que han ostentado el poder dentro del partido del Sol Azteca. No hay que perder de vista que con la aparición de MORENA en el escenario político-electoral y con los conflictos de las tribus, pareció que su estrategia se basaba más en concentrarse en las zonas de mayor rentabilidad y tratando en su caso de ampliar su presencia en otras áreas geográficas.

En resumen, los partidos perdieron espacios que anteriormente gobernaban, además de la pérdida en votos absolutos que disminuyeron en casi el 50% en relación con el proceso anterior.

Lo peor de todo es que los ciudadanos perdimos la oportunidad de ejercer nuestro derecho a disentir manifestándolo en las urnas, ¿cómo es posible que existiendo tanta inconformidad por el desempeño de las autoridades actuales en funciones, la mala calidad de los servicios públicos, el mal trato que recibimos de los funcionarios públicos, la pobreza que lacera nuestro Estado volvieran a ganar los de siempre? Hay que tener presente que según CONEVAL (Consejo Nacional Evaluación de la Política Social) en el 2012 el 45 % de los habitantes de Estado se encontraban en pobreza, es decir 7,329,000  habitantes. Por otro lado, la ENVIPE 2014 (Encuesta de victimización y percepción sobre la seguridad pública) señala que el 70 % de la población mexiquense se siente insegura, seguido por el desempleo con el 44 % de la población económicamente activa  y el 36% considera que el aumento de precios afecta su calidad de vida.

A pesar de todo lo anterior, casi el 60 % de lo que podían votar se quedaron es su casa, perdieron la oportunidad de expresar su opinión, seguramente muchos en contra y otros a favor.  La democracia ofrece en los procesos electorales la forma pacífica de lograr cambios significativos en la construcción de mejores gobiernos, pero para esto también requerimos una sociedad participativa y comprometida con los asuntos públicos, que son los asuntos de todos, no los asuntos del gobierno. Así las cosas me pregunto, ¿qué gobierno merecemos?

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MAP Juan Carlos Núñez Armas

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