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Grecia consulta este domingo a sus ciudadanos si aceptan o no reglas de la banca internacional

El próximo domingo habrá una consulta en Grecia. El gobierno de ese país le preguntará a los ciudadanos si se deben aceptar o no las condiciones que los banqueros imponen a la sociedad griega como una condición para otorgarles un préstamo de 35 mil millones de euros que serian aplicados a un programa de rescate.

El problema es que el proyecto de rescate establece la entrega del poder político y económico a la banca. Es la banca la que establecería el costo de los impuestos, las reglas arancelarias y la forma en que el gobierno debe gastar sus recursos. Y si un gobierno es incapaz de poner las reglas de su propia economía sencillamente pierde su espíritu y sólo se convierte en un empleado de los banqueros.

Más allá del conflicto político, que ya es bastante grave, un problema de fondo es que las medidas de austeridad que los banqueros internacionales le imponen al gobierno Griego no sirven para resolver el problema, sino por el contrario lo agravan.  Desde hace más de cinco años, que el gobierno griego viene aceptando las condiciones de austeridad impuestas por la banca internacional a cambio de seguir otorgando créditos y de todas formas la crisis se sigue ahondando.

Dentro de esas condiciones de austeridad, ojo México, destacan bajar los salarios de los funcionarios del gobierno, aumentar los impuestos a la sociedad, disminuir los beneficios del régimen de pensiones, castigar el salario controlando la inflación e imponiéndole impuestos. Así como abrir la economía a las empresas internacionales creándoles zonas de empleo barato y de baja competencia empresarial interna.

En Grecia, con todo y medidas de austeridad, el empleo ha caído en un 25 por ciento en los últimos cinco años, los pensionados ya no cobran y ahora los bancos retuvieron los depósitos de los ahorradores.

Aún así, los banqueros insisten en poner más reglas de austeridad. Por qué, para qué. Cuál es el sentido de esto. El tema es que aún cuando Grecia y su economía se hundan, la economía de los banqueros sigue al alza.

Las presiones de los banqueros son más fáciles de llevar adelante con gobiernos débiles y de bajo respaldo popular.  Es falso que a los banqueros internacionales les preocupe, como dicen, que todo se debe a la corrupción de los gobiernos y a que no supieron invertir el dinero que previamente se les prestó. La realidad es que los banqueros desean gobiernos corruptos desprendidos de su propia sociedad. Entre más corrupto sea un gobierno, más fácil es imponerle las condiciones de los prestamistas. Y es que los banqueros saben que el gobierno corrupto no es el que paga, sino los que ponen el dinero son los integrantes de esa sociedad que pretende representar el régimen corrupto.

En Grecia el problema se les complicó a los banqueros internacionales pues llegó al poder un gobierno que intenta representar los intereses de la sociedad más que las de los banqueros. No es un gobierno débil al que se le impongan condiciones. Es un gobierno dispuesto a la confrontación porque sabe que la economía internacional es un barco en el que también están los banqueros. No es un gobierno que se deje amenazar con el coco de la crisis. Es un gobierno que sabe que ya está en crisis y que las condiciones de austeridad que se le imponen sólo van a prolongar la agonía pero nunca van a ser el inicio de una solución.

Por ello el gobierno  Alexis Tsipras está convocando a su pueblo a una consulta. Le está preguntando si acepta o no las condiciones de austeridad que trata de imponerle la banca internacional. Si la sociedad el próximo domingo responde que si acepta esas condiciones, prácticamente se está anunciando la renuncia de Alexis. Pero si la sociedad no acepta esas condiciones, entonces se estará afirmando en el poder.

Claro, la sociedad y el gobierno saben que vendrán condiciones muy difíciles: bloqueos económicos de la banca internacional, salida de la eurozona. Pero tendrán la esperanza de crear una economía nacional con su propia moneda y con sus propios problemas y soluciones. Será muy difícil, pero igual es muy difícil aceptar las condiciones de los banqueros internacionales.

Grecía está entre dos tragedias: la diferencia es que una tragedia es para siempre, y en la otra existe posibilidad de comenzar a solucionar dos de sus graves problemas: Por un lado la pérdida de la soberanía frente a los banqueros que imponen todo tipo de condiciones, y por el otro la caída de su economía dedicada exclusivamente a pagar intereses de la deuda a costa de perder empleos, aumentar impuestos y reducir el poder adquisitivo del salario.

La austeridad no sería mala para la economía griega, si no estuviera sujeta a controles de la moneda por parte de los extranjeros. El problema es que al estar dominados por el euro, no sólo se les impone la austeridad, sino también el control de la inflación. Austeridad con control de la inflación es algo imposible de solucionar para cualquier gobierno. Cuando existe austeridad, pero el gobierno puede manejar su propia moneda varios ajustes se van haciendo en el camino y es posible salir. Ese no es el caso de Grecia.

Si Grecia se sale de la Eurozona de todas formas tendrá que imponer medidas de austeridad. La diferencia es que contará con tres armas a su favor: la moratoria de la deuda, su propia moneda para determinar las reglas de la inflación y que su gobierno establece las reglas de su economía y no la banca internacional. ¿Eso alcanza? Quién sabe, pero al menos existe una esperanza que las reglas impuestas por los banqueros ya no da.

Para la comunidad europea el tema no sólo es Grecia, sino que el ejemplo se puede extender a otros países.  Editorial. Escribe: Francisco Estévez