Nacional

Buscan científicos mexicanos construir un sincrotrón en México

  • Hay alrededor de 150 usuarios mexicanos que utilizan sincrotrones en Estados Unidos y Europa: Tomás Viveros
  • Un sincrotrón es un acelerador de partículas, similar al Gran Colisionador de Hadrones
  • Para el caso de México, sería de tercera generación, costaría 500 millones de dólares y tardaría en construirse entre 6 y 10 años
Tomás Viveros García, investigador de la UAM
Tomás Viveros García, investigador de la UAM

Un sincrotrón es un tipo de acelerador de partículas (Como el Gran Colisionador de Hadrones), una gran instalación, que al tomar una luz de electrones acelerada a grandes velocidades emite radiaciones de alta energía, mismas que abarcan desde infrarrojos hasta rayos X, al traspasar dicha luz por cualquier material puede obtenerse una gran cantidad de información.

En entrevista, el profesor-investigador Tomás Viveros García del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidraúlica de la Unidad Iztapalapa de la UAM, quien actualmente es miembro del comité promotor y del grupo técnico para la creación de un sincrotrón en México, habló de su importancia, usos y beneficios para la investigación y el desarrollo industrial.

La construcción de un sincrotrón impulsaría el desarrollo tecnológico y de recursos humanos del país. Hasta ahora hay alrededor de 150 usuarios mexicanos que utilizan sincrotrones en Estados Unidos y Europa para realizar sus investigaciones, para ello proponen trabajos y sólo algunos obtienen la posibilidad de utilizarlos.

Sobre su uso, indicó que está relacionado con la estructura de la materia, de acuerdo con el tipo de estudio es la energía que se utiliza, por ejemplo, puede usarse en materiales duros, cerámicos, metales, aleaciones hasta en análisis de material biológico: el ADN o la estructura del chocolate, es decir, abarca cualquier tipo de materia.

“Hablo del chocolate porque éste es un ejemplo típico de una aplicación que se hizo en Inglaterra para el chocolate Cadbury, el cual poseía un problema de envejecimiento, ya que al poco tiempo se le formaban puntos blancos y dejó de venderse, esto lo resolvieron a partir de un estudio hecho con un sincrotrón en aquel país”, mencionó.

Las aplicaciones y los campos son muy amplios, dijo, no está definido para uno específico, su ventaja es que puede hacerse ciencia de alto nivel y de punta, posibilitaría el desarrollo de trabajos dirigidos a promover un Premio Nobel en México o aplicaciones orientados a la mejora de materiales y procesos en la industria.

“Físicos, biólogos, dentistas, incluso las artes y humanidades pueden beneficiarse de este instrumento, pues vemos que hoy se llevan cabo estudios de las ruinas mayas en México a cargo de un investigador alemán y un español quienes utilizan el sincrotrón para analizar esa arqueología”, apuntó el especialista en catalizadores, ingeniería de los reactores químicos y en fenómenos de transporte.

“Su historia es larga, empieza a principios del siglo XX y su origen se remite al uso de aceleradores de electrones a través de campos magnéticos que en un principio eran lineales y se obtiene, por ello, en una primera etapa un ciclotrón el cual se desarrolló para campos magnéticos variables que da lugar al sincrotrón el cual permite tener luces de mayor energía”, sostuvo.

Cabe señalar que, actualmente, se construyen sincrotrones de tercera generación, hubo una primera que eran instrumentos pequeños y experimentales; la segunda sirvió para aplicaciones más importantes como el que posee Brasil; en la tercera generación, su desarrollo técnico permite concentraciones de luz más finas.

En este sentido, subrayó “ya se habla de los sincrotrones de cuarta generación, pero están aún en proceso de construcción. Para el caso de México esperamos contar con un equipo de tercera generación mejorada y que podría tener un costo de alrededor 500 millones de dólares que tardaría en construirse entre 6 y 10 años”.

El académico de la División de Ciencias Básicas e Ingeniería (DCBI) de esa sede académica destacó que entre el inicio del proyecto y la finalización y la puesta en marcha del equipo nos permitiría formar recursos humanos mexicanos especializados en el manejo de sincrotrones con varias técnicas, lo anterior involucra una planeación económica y de entidades en todo el mundo.

Para construir un sincrotrón en México se requiere de materiales de alta calidad cuya construcción podría realizarse en México por diferentes fabricantes, desde cementos especializados, magnetos hasta cables para conducir electricidad de altísima calidad, esto promovería el desarrollo de la metalmecánica, eléctrica, de cementos y de computación.

El proyecto del sincrotrón surgió como parte de una iniciativa de Mega Proyectos científicos y tecnológicos del Conacyt en el 2006, pero tenían un tope de mil millones de pesos. En aquel entonces un grupo de físicos propuso un sincrotrón.

El doctor Tomás Viveros comentó que en 2011, investigadores de la UNAM, del Cinvestav, la Universidad de Guanajuato y algunos médicos del Instituto de Neurología retomaron el proyecto de un sincrotrón.

Recientemente, el actual gobierno del estado de Morelos lo retomó y aparece a finales de 2013 una convocatoria de fondos mixtos del Conacyt y los estados para constituir un proyecto de construcción de un sincrotrón, es en lo que se trabaja ahora mismo donde estoy incluido dentro del grupo de trabajo que elaborará las primeras bases.

Existe la posibilidad de construirlo en el estado Morelos donde hay un grupo importante de científicos, pero esto no es definitorio aunque es un primer acercamiento. Queremos conjuntar a un mayor número de investigadores que se sumen al proyecto, también en las cámaras de diputados y senadores deseamos atraer la atención.

Al mismo tiempo, estamos vinculándonos con diferentes instituciones en el extranjero para que colaboren como parte de un comité técnico internacional que fuera el apoyo central, así definiremos el tamaño, haremos estudios iniciales de suelos, geológicos y ver donde es más adecuado.

“Proyectos así en el país no han existido, el gran proyecto es la construcción el gran microscopio milimétrico en Puebla, pero un sincrotrón le brindaría a la ciencia y la tecnología mexicana un potencial muy importante”, externó.

“El costo depende el número de líneas a construirse, es decir, salidas iniciales diseñadas para rayos X, infrarrojo o ultravioleta, así como de la calidad de la luz que se desee utilizar misma que depende del diámetro del anillo, esto es el tamaño del instrumento que entre más grande se encarecerá”, finalizó.

A %d blogueros les gusta esto: