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Atisbo a la India II. Atlas de una añoranza imposible de Anuradha Roy

2015 09 10 Atril de lupas Logo

Por Heber Quijano

Hay un halo de heroísmo en las historias que nos cuentan, que nos contaban, los abuelos.  En sus historias una fuerza subterránea emerge, como río desbocado, cuando la infancia es sólo un recuerdo, así como una revelación de los entramados filos con que el azar o el destino trazó nuestros caminos. Hay también una nostalgia edénica en esas historias, la persecución de una añoranza imposible: vivir otras vidas. Eso es la literatura; y eso es precisamente lo que Anuradha Roy consiguió con su primera novela, Atlas de una añoranza imposible. La traducción de longing [An atlas of imposible longing] podría cambiar el término “añoranza” (que nos remite a nostalgia y a una ausencia), por “anhelo” o “deseo”, pero no por ello deja de ser casi un verso poético.

La historia abarca tres generaciones, los tres capítulos del libro, alrededor de una casa a orillas del río, en Songhar. La primera generación es la del patriarca Karanbala y la matriarca Amulya a principios del siglo XX.

La historia abarca tres generaciones, los tres capítulos del libro, alrededor de una casa a orillas del río, en Songhar. La primera generación es la del patriarca Karanbala y la matriarca Amulya a principios del siglo XX. Él olvida la familia para enfocarse en el trabajo y crear un emporio endeble, reflejo de la bonanza económica de la India bajo el tesón inglés; ella envejece, rota por la locura de la senilidad, y al tiempo asoma con su comportamiento el sistema de castas y la idiosincrasia de las familias hindi, que contrasta con la vecina “liberal” inglesa, la señora Barnum. En los resquicios de la prosperidad, una mujer pobre le entrega a Mukunda al patriarca, quien decide enviarlo a internado. Los hijos, Kamal y Nirmal, ejemplifican el crecimiento espiritual de la India antes de la liberación; el primero dedicado a sostener en un matrimonio infértil y la empresa familiar en una economía igual de precaria que las anteriores, mientras el segundo sufre del golpe de la viudez y el alumbramiento de la hija Bakul al mismo tiempo. Ello lo lleva a convertirse en un arqueólogo, obseso del pasado. A la muerte del patriarca, Mukunda es recibido en casa como un criado más y crece junto con la joven huérfana. Ellos son los protagonistas del desenlace, quienes cumplen con ese anhelo imposible. Y también quienes se maduran entre opresión y la libertad de la India. El ejemplo es precisamente Mukunda, quien se aloja con unos musulmanes que salen huyendo de la guerra civil  en Calcuta, para no volver:

“No retornaron para ver cómo el país se partía en dos en 1947, ni cómo se iban los británicos. Tampoco para los discursos y las nuevas banderas. Se encontraba fuera cuando se cometieron las peores matanzas y, por su puesto, siendo ellos musulmanes, no esperaba verlos aparecer entre los refugiados que llegaban tambaleándose a Calcuta” (p.236).

Anuradha Roy, ahora rutilante en el firmamento literario angloparlante, abreva de ese “realismo mágico” —como se le ha querido llamar erróneamente— que va de Salman Rushdie a Arundhati Roy (de quien hablaremos después). Si bien resalta la casa y de la familia recuerda a Isabel Allende (y también el tono idílico y naif), sus raíces son más viejas: Gabriel García Márquez, quien a su vez, retomó a William Faulkner. También se podría achacar que la relación amorosa entre Mukunda y Bakul es muy superflua, casi fortuita. Sería ver el árbol en lugar del bosque. Los protagonistas son la casa y el río y sus respectivas metáforas: la casa como sinónimo de un estrato social y el río, es decir, el transcurso del tiempo.

Anuradha Roy (ojeen su blog) saltó a la fama con esta novela y se confirmó con Sleeping on Jupiter y su nominación al Man Booker Prize, uno de los premios más importantes en lengua inglesa, sobre todo pensando en Gran Bretaña. Hay que seguir su ruta como un arroyo cristalino de agua fresca.

Anuradha Roy, Atlas de una añoranza imposible, Salamandra-Quinteto, Barcelona, 2009

PD. La columna anterior omitió la ficha: Jeet Thayil, Narcópolis, Chindia-Plataforma Editorial, Barcelona, 2013

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