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Infidelidad: hombres y mujeres reaccionan diferente. Para ellas, lo emocional es la peor ofensa

Si tu pareja tiene sexo con otro, es infiel. Pero también podría considerarse infidelidad si desarrolla una relación personal cercana con otra persona, incluso si no hay sexo de por medio.

O así parece demostrarlo un estudio noruego, que trata sobre las formas en que hombres y mujeres reaccionan a la infidelidad. Los hombres tienen más celos del sexo y las mujeres de la infidelidad emocional. ¿Porqué ocurre esto? La psicología evolucionaria puede que tenga la clave. Siga leyendo y no olvide contestar la encuesta al final del artículo.

Los hombres y las mujeres no son iguales, a pesar de lo que diga la Constitución.

La psicología de hombres y mujeres es similar en muchas áreas de la mente, pero muy distinta en las zonas de la reproducción, dice el profesor Mons Bendixen de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) y autor del estudio junto al profesor Leif Edward Ottensen y el profesor David Buss de la Universidad de Texas en Austin. El estudió involucró más de 1000 participantes.

Noruega es un país progresista en cuanto a la igualdad de género: se espera que los papás cambien pañales y den el biberón y en caso de que fallen existe un gran apoyo del gobierno para las madres solteras. Sin embargo, aún existen grandes diferencias en cuanto a la forma en que hombres y mujeres enfrentan la infidelidad ¿Quizás no se trate solo de educación?

¿Cómo sé si el hijo que llevas en el vientre es mío?

2015 10 09 Hombre enojado, celos, reclamosLa infidelidad se divide en dos: tener sexo o desarrollar una relación emocional con otra persona. (Si están los dos, quizá esa persona no sea para ti).

La psicología enfrenta el problema de la infidelidad al menos desde dos perspectivas teóricas: la primera se relaciona con los roles de género culturales y la segunda con las raices evolutivas de los mismos.

La primera sostiene que en una sociedad con un alto grado de igualdad, los hombres y las mujeres interpretarán el Mundo de forma similar. De acuerdo con esta teoría, la mente humana adquiere la forma que el contexto cultural y social le asigna.

La perspectiva evolutiva argumenta que la mente de hombres y mujeres se ha adaptado a los problemas que enfrentamos a lo largo de miles de generaciones. La infidelidad es uno de esos problemas. El hombre no tiene forma alguna de saber si es el padre del niño o no. En la peor situación, el hombre debe decidir si vale la pena hacer el sacrificio de criar a un niño que no lleva sus genes. Como hasta el descubrimiento de las pruebas de ADN, no había una forma segura de saber si el niño era hijo suyo, los celos eran la única forma que tenía de defender sus genes. Mientras más celoso sea el hombre obviamente más puede vigilar a su pareja para asegurarse de que no tenga relaciones con otros.

¿Te gastaste la quincena en la otra, desgraciado?

2015 10 09 Pelea de pareja, celosLa cosa es distinta para la mamá. Ella sabe con toda seguridad que es la madre del niño, pero debe asegurarse de que el padre será capaz de proveer a sus hijos con la comida, protección y estatus social que requieren. La más grande amenaza para la mujer no es que el hombre tenga sexo con otras, sino que gaste tiempo y recursos en ellas.

Las mujeres de hoy son descendientes de mujeres que a lo largo de miles de generaciones han reaccionado con celos a hombres que gastan pocos recursos en ellas y muchos en la otra.

De acuerdo con Bendixen, las mujeres que fueron indiferentes al hecho de que un hombre pasara tiempo con sus “amigas” tenían una alta probabilidad de tener que cuidar al niño solas. Por su parte, los hombres a los que no les interesaba si su pareja andaba con otros tuvieron que invertir recursos en niños que no mantuvieron sus genes vivos. Nosotros, dice Bendixen, somos los descendientes de los hombres y mujeres que respondieron de forma adecuada a las amenazas de la infidelidad.

Añade que ni las experiencias previas con la infidelidad ni el hecho de que estemos en una relación, parece afectar la reacción que tienen hombres y mujeres frente a la infidelidad.

Según Bendixen: “La perspectiva de rol de género cultural piensa que los celos son aprendidos, pero tenemos confianza en que estas reacciones son mecanismos que forman parte intrínsica de la mente humana desde el nacimiento, dado que se hallan resultados similares en distintas naciones”.

¿Cómo se hizo el estudio?

Mons Bendixen, autor del estudio. Foto: NTNU
Mons Bendixen, autor del estudio. Foto: NTNU

A los participantes en el estudio se les dio de manera azarosa uno de de cuatro cuestionarios sobre los celos. A la mitad de los participantes se les pidió anotar si el aspecto emocional o el sexual de una infidelidad era el más molesto para ellos, dados cuatro escenarios.

La otra mitad, midió los escenarios utilizando una medida contínua: se les pidió evaluar en una escala del 1 (para nada) al 7 (mucho) que tan celosos o molestos se mostrarían dados los escenarios mostrados de infidelidad sexual o emocional.

Además, el orden de las preguntas se cambió en la mitad de las formas, de manera que algunos de los entrevistados tuvieron que responder sobre sus experiencias con la infidelidad antes de saber los escenarios hipotéticos. El resto de los sujetos contestó estas preguntas después de saber los escenarios. La manipulación no tuvo ningún efecto en cómo respondieron.

“Tal como en dos estudios previos, encontramos claras diferencias entre géneros en cuanto a qué tipo de infidelidad les molesta más. Encontramos las mismas diferencias utilizando un paradigma de medida contínua. Estas diferencias son sorprendentes, ya que fueron obtenidas utilizando dos métodos alternativos de medición en una nación altamenta igualitaria”, concluyó Bendixen.

Encuesta

Referencias.

Bendixen, M., Kennair, L.E.O., & Buss, D.M. (2015). Jealousy: Evidence of strong sex differences using both forced choice and continuous measure paradigms. Personality and Individual Differences, 86, 212-216. doi: 10.1016 / j.paid.2015.05.035

Bendixen, M., Kennair, L.E.O., Kaasa, H., Isaksen, L., Pedersen, L., Svangtun, S., & Hagen, K. (2015). In search of moderators of sex differences in forced-choice sexual jealousy responses: Effects of 2D: 4D digit ratio and relationship infidelity experiences. Nordic Psychology. doi: 10.1080 / 19012276.2015.1013975

Kennair, L.E.O., Nordeide, J., Andreassen, S., Strønen, J., & Pallesen, S. (2011). Sex differences in jealousy: A study from Norway. Nordic Psychology, 61, 20-34. doi: DOI: 10.1027/1901-2276/a000025

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