Cultura

Había una vez una noche y tú eras la luna

Por Óscar Vargas Duarte

Encuentro

Ven con tu risa
Entrarás por la ventana
Trae tu amor,
Abrirás todas mis puertas
Tendrás un lugar en mi noche.
Dame tu abrazo
No para que entres en mí,
El abrazo es para salir a tu encuentro

Indecisiones

Quédate en el litoral.
No desembarques;
evita el clamor de la tierra.
No viajes al mar extenso;
evita los bosques marinos.
No seas
solo intenta a un lado
solo intenta al otro
como prometiendo sin promesa.
Mantente ahí, sigue inmóvil,
en ese lugar sin niebla
donde la claridad es oscura y congela.
Quédate ahí, no te atrevas,
sigue sin vereda u horizonte,
se fantasma sin estela.
Quédate en el litoral si decidiste la espera
o piensas que el apremio es de los otros;
eres tú a quien deben encontrar sin que te muevas,
y mientras esperas lee en lo espumoso de tu idea,
los demás son otros, la piel los migra,
el tiempo al tiempo los hereda.

Amores frustrados

Sangran besos cuando muerden espinas,
aspiran venenos y ofrecen parpadeo de pétalos.
Los amparan los truenos bajo la frustración de la luna.
Sus castillos son de nieve y el verano los espera en cada suspiro.
Sus amores son una línea breve,
viven la desesperanza en párrafos sin puntos o comas.
Sin coraza van a la guerra que los devuelve abonados de grietas.
Su ceguera reconoce la aridez de la tierra
Aunque ofrecen insistentes su semilla.
No creen en la suerte y le apuestan al azar toda su certeza.
Tienen la virtud preñada en la boca
Y hablan pariendo sin editarse a sí mismos.
Su lugar de pesca es el océano, pero llevan anclas en vez de anzuelos.
Huir anónimamente es su mayor acto de heroísmo
Solo los salva la muerte.

Abandonos

Las ventanas se desprenden del edificio,
lo dejan ciego, su lugar lo ocupan sombras de silicio.
Un reloj se detiene, harto de medirse a sí mismo.
La ola en el centro del mar extraña la orilla,
sueña con nubes de arena.
En la peluquería anuncian un único corte,
cabezas sin pelo.
Unos niños, con mangueras y baldes,
dan de beber a una calle harta de asfalto.
Cuatro mendigos abdican,
ceden su reino a una familia de gatos.
Un diccionario arranca la hoja
en donde está registrada la palabra ortografía.
Un calendario solo enumera los días que son número primo,
2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23, 31.
El músico se abstiene, no dedica canciones,
el auditorio queda vacío.
Estas palabras hieren la palma de la mano
antes de ser línea firmada en los dedos.

Diario

Este día cruzó la noche
Atravesó el océano
Se tragó una nube
Enfrentó montañas
Parió una luz
Madrugó un amanecer
Y tú, tú, y yo, yo
Descendimos
Con el día

Oscar Vargas Duarte, de nacionalidad colombiana y profesión ingeniero de sistemas.  Ha colaborado con dos de sus textos en la página letralia.com Participó en el taller de cuento de los Talleres Literarios “Ciudad de Bogotá” de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño en 2010

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