Opinión Opinión Cultura

¿Leer a los Nobel?

2015 09 10 Atril de lupas Logo

Por Heber Quijano

La semana pasada se falló el premio Nobel de Literatura en favor de la escritora bieolorrusa Svetlana Alexiévich (ya hablamos de ello la semana pasada). Entre las miles de opiniones surgidas en torno al tema, un entrañable amigo me pregunto: ¿qué tan importante era leer a los Nobel?, ¿el hecho de haber sido condecorados convierte a los galardonados en candidatos irrevocables para nuestra lista de lecturas futuras? La pregunta no es nada simple.

La vida es corta y se nos va en las cosas urgentes, que siempre le roban el espacio a las cosas en verdad importantes. El tiempo para los placeres simples y sublimes —leer un buen libro, disfrutar de una buena película, o una charla o una comilona con la gente amada, realizar ese viaje espontáneo— cada vez es más complicado.

La vida es corta y se nos va en las cosas urgentes, que siempre le roban el espacio a las cosas en verdad importantes. El tiempo para los placeres simples y sublimes —leer un buen libro, disfrutar de una buena película, o una charla o una comilona con la gente amada, realizar ese viaje espontáneo— cada vez es más complicado. Nos ganan las jornadas laborales de 10, 11 horas; nos gana el tránsito y su fila infinita de semáforos en rojo. Así que darse un espacio para leer un libro es un lujo, aunque debería ser una necesidad (conste que no estoy pidiendo que superemos la cantidad promedio de libros leídos por los escandinavos; ¡no tenemos tanto invierno!). Con tal suerte, una lista de libros no es una mala idea. Incluso si nos arriesgamos a ese divino derecho a equivocarnos.
¿Los premios Nobel merecen estar en esa lista? Sí, en su mayoría. Pero también hay muchos, miles de escritores fantásticos sin esa etiqueta, no sólo dignos de ser leídos, sino mejores que los premiados. Y en definitiva más en cantidad. Mera estadística y sentido común. Ahora, la red nos permite acercarnos muy fácilmente a mucha información: una breve ojeada a Google nos dará un derrotero de las temáticas de cada premio Nobel. Si estas temáticas nos interesan y con la certeza terrible del reduccionismo, puedo proponer empezar con el mejor libro o el más famoso del Nobel en cuestión. Y de todos los otros escritores, vivos y muertos. Si nos gustan, entonces podremos seguir con algún otro título, hasta que nos gane otra curiosidad, el tiempo, la vida, la urgencia.
¿Cómo hacer pues esa lista? Simple: sin el temor a equivocarnos y dispuestos al regocijo de sorprendernos

@heberquijano

Blog