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Ante los vacíos legales ¿cómo nombrar gobernador interino en Colima? ¿Gobierno de Coalición?

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Para demostrar la existencia del vacío legal de la Constitución de Colima permítaseme plantear un ejercicio práctico basado en la ley. Supongamos que el gobernador de Colima surge de la figura de la candidatura “independiente”: Al carecer de partido, ante su ausencia ¿cómo le harían los diputados de Colima para designar al gobernador interino?

Recuérdese:  la Constitución de Colima establece que las faltas permanentes del gobernador electo (artículo 57) o constitucional (artículo 55) sólo pueden ser llenadas por un gobernador interino producto de una terna nacida del partido al cual pertenece el ausente. Pero ¿qué hacer cuando el ausente no tiene partido?

Cuando los legisladores de esa entidad federativa aceptaron integrar en la Constitución la figura del candidato independiente (Título VI, capítulo único) no contemplaron que ese gobernador podría, por cualquier razón, dejar el poder permanentemente. O tal vez, en su lógica política asumieron crear la figura de candidato independiente a gobernador como un chiste y no lo contemplan como un caso práctico lo cual sería una barbaridad. No lo dudemos: estamos ante un claro vacío legal.

Este desaseo constitucional se observa en otros artículos. Pongo otro ejemplo. La constitución no es clara en sus definiciones de votación por mayoría simple o calificada del pleno de los diputados.

Para elegir a un gobernador interino, en los artículos 55 y 57 no se aclara si la votación del pleno es por mayoría simple o calificada, sencillamente se habla de resolver las controversias a través de la  votación de los diputados.

Es de suponerse que una decisión de este tipo (nombrar un gobernador interino), sea por el procedimiento de votación calificada. Pero de ser así, la propia Constitución lo debería establecer de forma expresa lo cual no es el caso.

En otras partes de la Constitución de forma expresa se establece el momento para aplicar la votación calificada. Tal es el caso del nombramiento o destitución del Auditor Superior del Estado en cuyo caso la Constitución ordena de forma expresa se haga a través de una votación calificada.

También el artículo 47 de la Constitución de Colima establece como requisito el uso de las dos terceras partes de los diputados para aprobar un un decreto del Congreso, cuando hubiese sido objetado por el gobernador, el Supremo Tribunal de Justicia o los Ayuntamientos.

Otro caso es el artículo 130 donde se requiere, para reformar o adicionar la Constitución de Colima, de la aprobación “de las dos terceras partes del número total de Diputados que forman la Cámara”.

A diferencia de los tres casos mencionados, el artículo 57 de la Constitución no aclara si el gobernador interino es electo por mayoría simple o calificada. Sencillamente dice: “el Congreso nombrará un interino”. En este sentido lo más lógico es que sea por mayoría simple, pues la propia constitución cuando se requiere la “mayoría calificada”  lo establece de forma expresa.

Sin embargo, dada la delicadeza de un tema como la elección de un gobernador interino la ley, como está redactada, provoca conflicto entre las partes. De esta forma la expresión “el Congreso nombrará un interino” cada quien la entenderá según sus propios intereses. En el caso presente, los panistas dirán que es mayoría simple pues ellos cuentan con esa mayoría en la actual legislatura. Los priistas, por su lado, hablarán a favor de la mayoría calificada a efecto de obligar a los panistas a conciliar con otros legisladores del Congreso.

Si el caso llegase a un juicio de revisión constitucional, los mismos magistrados se verían envueltos en un verdadero lío para decidir qué hacer.

Estos vacíos de la Constitución de Colima serán la causa de muchos dolores de cabeza en estos días. Ponerse de acuerdo en quién será el gobernador interino requerirá algo más allá de una visión legal. Se necesita un acuerdo político entre las partes.

Pues ¿qué hacer cuando legalmente ninguna de las partes tiene la razón? En efecto, el vacío de ley es grande y legalmente el PRI no puede hacer una propuesta de terna. Pero tampoco el PAN. Los mismos argumentos usados para negar al PRI la exclusividad de la propuesta de una terna son válidos para negar lo mismo al PAN.

Dejar como encargado de despacho al Secretario de Gobierno tampoco tiene sustento, como es la propuesta de algunos políticos de esa entidad federativa.

El entrampe es peor, pues la propia Constitución establece como requisito previo para convocar a elecciones extraordinarias nombrar al gobernador interino. Así, la convocatoria a elección extraordinaria está supeditada al nombramiento del gobernador interino: menudo lío.

De facto, hacia un gobierno de coalición

Ahora bien, algo peor que todo lo explicado hasta aquí es quedarse sin gobernador. La clase política y la ciudadanía de ese Estado no tienen la culpa del diseño de leyes que les heredaron para enfrentar la actual problemática. No se puede tampoco culpar a los priistas o los panistas  por cumplir con su naturaleza política de aspirar al poder y desear que de sus propuestas nazca el gobernador interino. Para eso se constituyeron en partidos.

De esta forma tres cosas deben suceder de forma inevitable: 1.- Debe haber gobernador interino. 2.- Debe haber convocatoria extraordinaria. 3.- Estas dos decisiones las va a tomar el Congreso de Colima.

A estas alturas se deben formar dos equipos: el primero de juristas quienes deberán rascar entre la jurisprudencia local y nacional algún resquicio para resolver la situación. Deberán nadar entre las leyes reglamenarias y localizar algo. Siempre hay.

El segundo equipo es el más difícil de constituir: una mesa de diálogo entre políticos caracterizados por la confrontación como método de acuerdo. Formar este equipo es más difícil que el primero.  ¿Cómo hacerle?. Se pueden hacer  3 pactos para obtener una garantía. Se trata pues de crear,de facto, un gobierno de coalición:

a.- Pactar el gobernador interino

b.- Pactar el gabinete

c.- Pactar el programa de gobierno del interinato.

d.- Garantizar la no intervención en la elección extraordinaria de gobernador.

Quien desee complicar la elección va a tener elementos para hacerlo.

En fin, dados los vacíos de las leyes de Colima, se deberán tomar muchas decisiones con alto contenido de desaseo legal que sólo se pueden contrarrestar con alto contenido de aseo político.

Esperemos, después de saltar este otro Huracán Político, los legisladores de Colima sean lo suficientemente maduros como para arreglar la Constitución. Además, existen otra serie de vacíos legales de los cuales no me ocuparé en este espacio. Digo, si está desaseada la legislación en el tema de elegir al gobernador, ya puede imaginar el lector cómo andan las cosas en otros lares. A quienes les han pagado como legisladores en ese Estado les deberían de pedir el retorno de sus salarios. Cuentos y Cuentas. Edmundo Cancino