Estado de México

Ronda Rousey finalmente mordió el polvo. Mayweather se mostró feliz.

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A cada capillita le llega su fiestecita, encontró la horma de su zapato, cómo quiera el lector llamarlo, pero finalmente fue el tiempo de perder para la antes invicta campeona de la UFC, Ronda Rousey. En una noche que presagiaba dolor, la estadounidense de 28 años nativa de Riverside, perdió en contra de su compatriota Holly Holm en lucha celebrada en el Etihad Stadium de Melbourne, Australia. En disputa estaba el título gallo de la UFC.

Rousey llegaba con un impresionante récord de 12 victorias, 3 por nocaut y 9 por sumisión y un gran ambiente mediático que la había llevado incluso a desafiar al campeón mundial de boxeo Money Mayweather, quien según dicen sus allegados se mostró tan feliz por la derrota de la rubia que saltó en un pie y gritó a los cuatro vientos: “Eso es lo que se merece por hablar mierda”

Holly Holm, de 34 años de edad y 61 kg de peso llegó a la pelea con mucho menos fama que su rival pero con un impresionante récord invicto de 10 victorias, 7 por nocaut y 3 por decisión. Y demostró su poder a mitad del segundo round, cuando Rousey trataba de dominarla: bastó una solitaria patada brutal con la pierna izquierda para mandar a la de Riverside a la lona. Apenas una fracción de segundo después, Holm llenó de golpes el rostro de Rousey, forzando al árbitro Herb Dean a detener la pelea y dar por terminado el dominio de Roudy en la UFC.

Después de la pelea, la ex campeona fue llevada en ambulancia a un hospital de Melbourne para asegurarse de que el golpe no tuviera consecuencias mayores y reparar el daño en su labio, que según el presidente de la UFC Dana White: “Está partido por la mitad”

En la conferencia de prensa después del encuentro, White aseguró que una revancha no está descartada. Y tiene todo el sentido, pues la peleá rompio récord de asistencia en la UFC con 56,214 aficionados y fue una de las más vistas a nivel mundial.