Cultura

Estoy muy cansado para olvidarte

Humo de mis plegarias WordPress cabezal

Por Óscar Vargas Duarte

La lluvia cobra por ventanilla las horas consumidas en la tarde,
se refleja en el asfalto,
cae viciosa sobre sí misma,
es adicta a la vanidad óptica,
se ve para gotearse en su propia retina.
Sur oscuro, norte gris,
eléctrica claridad de luz prestada,
párpado descompuesto,
ciudad de bocas y silencios,
de ventanas para ver sin abrirse,
de miedos para temer y no aceptarse,
de rutas sin propósito.
La lluvia se detiene y ríe,
después sostiene su grito ante la luz de la ventana,
la que cubre el miedo de quien calla adentro.

Ves el libro,
preguntas su contenido:
en él estás tú, solo tú.
Lo abres,
nada en él,
eso es todo,
hojas blancas,
sin palabras,
sin trazos.
Explico:
caigo en tu “silencioledad” para encontrarte,
hojas blancas,
llenas de ti
porque no estás.
Me das un beso,
al notar mi sorpresa,
dices, quédate con el cambio.
¿Por qué pienso en tus senos como ventanas?
Entro por ellas a explicártelo.
¿Por qué tiemblo cuando te toco?
También mi temor quiere acariciarte.
¿Existe un algún lugar desde donde se observe entero el universo?
No te respondo, lo estoy viendo en tus ojos.

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