Nacional Opinión

La caída de precios del petróleo es signo del fracaso de la política de Enrique Peña.

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Escribo esta columna con la esperanza de estar completamente equivocado y alguien demuestre que yo, tan optimista, me enfermé de pesimismo. Por favor que alguien me refute y compruebe que  sólo veo monstruos en donde existen huertas de frutos.

La caída de los precios del petróleo es la demostración clara del fracaso total de las políticas económicas del presidente Enrique Peña. Ello es así porque todas las reformas estructuras tenían como fin mejorar los ingresos por concepto de venta del petróleo.  Sin embargo la caída de los precios del petróleo anuncia que ningún objetivo se va a conseguir y, por el contrario, gracias a las famosas reformas  estructurales la  defensa económica de la nación quedó en una situación desastrosa.

De esta forma, suponiendo que toda la política de reformas del Presidente Enrique Peña se haya realizado de buena fe y que mediante ella se pretendiera realizar los cambios estructurales que permitieran una mejor economía, suponiendo todo eso, digo, todo terminó en un soberano fracaso que va a afectar seriamente a toda la sociedad.

Los efectos de la caída de los precios del petróleo anuncian las siguientes tragedias:

1.-  Una acelerada devaluación del peso frente al dólar lo cual se traduce en inflación y pérdida del poder adquisitivo del dinero.

2.- Para llenar el hueco financiero que deja la caída de los precios del petróleo, el gobierno acelerará el cobro de impuestos y diseñará nuevas políticas para exprimir a los contribuyentes. Mulas electrónicas, auditorías digitales,  persecución penal de los contribuyentes serán el pan de cada día en los próximo tres años. El contribuyente poco a poco quedará en la siguiente situación: evadir y ponerse en riesgo de ir a la cárcel; asumir utilidades muy bajas que nunca lo dejarán crecer. Estar en riesgo de comenzar a perder antes de empezar a ganar. Cerrar su negocio y tratar de buscar un empleo en el gobierno que cada día están más peleados.

3.- Para seguir llenando el hueco que deja la caída de los precios del petróleo el gobierno recortará los gastos en todos los sentidos. Bajará el salario de sus trabajadores, no hará nuevas contrataciones, fomentará despidos en el sector público y recortará las inversiones. Para justificar todo esto, en lugar de reconocer sus errores estratégicos el gobierno culpará a sus propios empleados de ineficientes. En PEMEX ya se anunciaron despidos de miles de trabajadores y bajas de prestaciones económicas a los que quedan así es que el comercial de que habrá más y mejores empleos ya fracasó.

Las empresas trasnacionales a las que se les está ofreciendo la venta del petróleo mexicano están esperando a que baje a menos de 20 dólares para comprar. El gobierno de Peña pretendía vender entre 60 y 80 dólares. El gobierno del presidente está vendiendo el petróleo a largo plazo en el peor momento que existe para hacerlo.

4.- La recaudación que se haga, difícilmente tendrá como prioridad alentar la inversión para reformar el orden económico nacional. Más bien la recaudación sólo alcanzará para seguir pagando los intereses de la deuda externa e interna, así como para sostener el aparato de gobierno pero no sin castigar a su base nacional de trabajadores. Lo peor es que para llenar sus huecos el gobierno sigue acudiendo al endeudamiento externo.

5.- Debido a la debilidad política del gobierno mexicano frente al extranjero no buscará como solución crear refinarías para al menos sostener el consumo nacional de hidrocarburos. Por el contrario venderá el petróleo a precios muy bajos y lo comprará refinado al precio que el extranjero quiera. Porque los precios del petróleo como materia prima han bajado, pero los precios del petróleo vuelto gasolina han subido. Por lo tanto los impuestos recaudados servirán para comprar al extranjero gasolina más cara, pero hacia al interior la gasolina subirá de precio o, peor, no habrá dinero para comprarla. Todo ello porque el gobierno en lugar de invertir en crear refinerías invirtió en comprar gasolina cara.

6.- Por su propia naturaleza política, el partido en el poder tratará de maquillar toda esta tragedia para no tener consecuencias en las elecciones y conservar el poder. Eso hará primero que el debate sobre el problema nacional no se genere correctamente y que como sociedad lo podamos afrontar. También causará que el PRI pervierta más los procesos electorales y encuentre cualquier mecanismo antidemocrático para permanecer en el poder.

7.- La combinación de los seis factores anteriores producirá otra serie de problemas que el lector debe suponer.

En ciencia se dice que para solucionar un problema lo mejor es plantearlo correctamente. Así es que a todo lo grave que ya resulta la situación se suma el hecho de que no estamos planteando el problema correctamente. Mientras el gobierno maquille la situación y no plantee públicamente la problemática económica nacional y el fracaso de sus políticas, nunca podrá plantearse al mismo tiempo una reingeniería de la  economía nacional.

Ya vivimos una situación difícil que se viene complicando día con día. El riesgo que se corre es que cualquier mañana despertemos  con la noticia de una recisión marca diablo. Columna Edmundo Cancino

 

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