Fuera del escritorio

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Por Heber Quijano

Hubo una vez una legión de artistas que dejaron de lado los escritorios y salieron al mundo para romperlo con sus letras. Una horda de románticos que poblaron el siglo XIX. Una hueste de malditos que no caben en los anaqueles de los esquemas políticamente correctos de los burócratas de la cultura. También las variaciones son muchas y muy distintas. Cervantes, por ejemplo, perdió un brazo en batalla sin saber siquiera que los molinos de viento no eran gigantes. Christopher Marlowe visitaba las cantinas londinense donde alguna vez perdió la vida por el filo de un cuchillo. Siglos después, el inglés Malcom Lowry habría de morir también en un pulcata oaxaqueña a manos de un cacique local. Pocos podrían decir que se dedicaban a la literatura.
Francois Villon terminó en la cárcel después de asesinar a un rival en uno de esos duelos donde el decoro y el honor se apostaba con la sangre. El poeta de oro ruso, Aleksander Pushkin, desafortunadamente, no ganó su duelo, en el que se jugaba seguramente la honra de alguna damisela. Entre los que se dedicaron al comercio informal, podemos encontrar a Joseph Conrad y Arthur Rimbaud. Del primero, se dice que traficaba armas en sus múltiples viajes por la marina mercante; del segundo que traficaba negras en la entonces Abisinia (hoy Etiopía). Pocos podrían decir que se dedicaban a la literatura. O que huían a través de ella. O que huían de ella.
Un caso más próximo es el de Horacio Quiroga, el gran cuentista uruguayo, quien construyó su casa, su última casa, con sus propias manos. En plena revolución mexicana, al fragor de las adelitas y el remolino villesco, la memoria de Ambrose Bierce se pierde entre los restos de los soldados. Hemingway manejó una ambulancia, fue reportero de guerra, boxeador, entre otras cosas que lo han convertido en una proeza biográfica. Todos ellos anduvieron fuera de los escritorios, porque me parece que desde la burocracia no se hace la gran literatura. Sin embargo, en la viña del señor hay muchos sarmientos.

@heberquijano

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