Cultura

Deja de verme así, parece que tuvieras mi desnudez atada a tus ojos

Humo de mis plegarias WordPress cabezal

Por Óscar Vargas Duarte

 

Te dejo

Te dejo mi noche, la voz callada de mi timidez, mi silencio haciendo trazos en el espejo, los números contados uno tras otro entre los dedos.

Te dejo aquel rincón donde cuatro arañas jugaron fútbol y esperan ser finalistas, la música de la canción de la que no recuerdo el título, la fe en mi propia pereza, mi certeza de que no haré otro intento.

Te dejo la noticia de un regalo comprado para ti y que olvidé entregarte, la sonrisa prestada por el espejo de un almacén, el martillo que quiso atornillar tu pulmón descolorido.

Te dejo los libros en oferta de la librería a la que no fuimos juntos, las cervezas heladas en el desierto donde no acampamos, las huellas de ojos que vieron y no dejaron rastro en la herida observada.

Te dejo, tus noches y días, la voz y el silencio, el lugar y el espacio, la canción y la radio, la negación y la espera, la noche y las bolsas de leche, el país imposible y las velas, el santo y el pobre sin fe, la risa y el rito.

Te dejo las invisibles ojeras, las orejas calientes, la botella vacía, el día que va, la noche que vino, un ovillo de hilos azules, la llave de y la  puerta secreta, el golpe invisible que no recuerdo de dónde provino.

Te dejo la lluvia de arena que ciega mi oído, el paseo en el parque, las botellas de vino, las excusas, los ritos no aprendidos, la tinta azul de un bolígrafo encontrado en el parque, la mancha de café en un lugar de la mesa.

Te dejo; no sé si otras cosas, igual, así te dejo

Citas incumplidas

Pirámides de humo
Ríos de silencio
Nubes de fuego
Agua de ceniza.
Besos de acuarela
Manos de aire
Espejos al revés
Árboles de arena.
Vidrios de madera
Sábanas de asfalto
Ritos sin fe
Música de agujas.
Tú, un pie al occidente
Yo, un pie en el oriente.

Palabras

—Al igual que tu ropa—
Suceden para cubrir tu cuerpo
Tu ropa con la intención de vestirte
Mis palabras con la pretensión de desnudarte.
En tus vestidos hay un derecho y un revés
Tú sabes el modo correcto de usarlos.
En mis letras hay un profundo y un ligero
Un ligero temblor como el del martillo en la cabeza del clavo
Un profundo fragmento que nace quebrado
— Y tiembla buscando tu oído—
Tu ropa viste el gancho en el armario
Allí es reducida al desamparo
Hasta cuando la escoges para vestirte.
Mis palabras están dentro de mí aunque nacen afuera.
Dentro de mí donde te llevo
Afuera de mí donde te busco.

Palabras para el encuentro

Temblores. Circunstancias.
Dolores. Muros.
Amores. Palabras.
Encuentros. Lágrimas.
Desangre. Abandonos.
Preguntas. Experiencias.
Rezos. Dioses.
Ignorancias. Intuiciones.
Desdeños. Panfletos.
Respuestas. Señales.
Silencios. Cómplices.
Impulsos. Separaciones.
Radicales. Descubrimientos.
Invenciones. Arrepentimientos.
Ferocidades. Ecologías.
Fragmentos. Austeros.
Indagaciones. Religiosas.
Remisiones. Cartas.
Nada. Savias.
Duda. Retornos.
Metamorfosis. Moldes.
Horrores. Resistencia.
Comienzo. Apariencia.
Carnales. Inútiles.
Autos. Presas.
Evocaciones. Alevosas.
Similitudes. Fértiles.
Centros. Periferias.
Hallazgos. Vientres.
Úteros. Explosiones.
Manos. Gestos.
Orgasmos. Insólitos.
Correcciones. Reencuentros.
Heterodoxia. Juicios.
Gripa. Pañuelos.
Erecciones. Condones.
Augurios. Matrimonios.
Sexos. Impensables.
Besos. Dudas.
[tu nombre] [mi nombre].
Pasado. Paredes.
Futuro. Espejos.

Des-espera

Cultivé aridez en mi silencio,
fui presencia ciega ante tus ríos.
Como un sol autista tras la sombra de tus nubes,
arrastré mi voz al lugar donde dan frutos los tubérculos
Y olvidé la luz que con el aire vuela.
Días sin sombra, sin luz, sin niebla,
pusieron ojales y botones a la camisa estéril.
Meses innominados en el calendario,
ciudades enteras construidas en tributo
al dios del tsunami, a la diosa huracanada.
Toda grieta era un abismo,
toda línea una grieta.
Me despertó del hastío tu palabra,
diste voz a mi nombre,
ofreciste pausas y acentos,
rompiste mi memoria
y ahora estás en mi cabeza
erigiendo ciudades de páramo y de río y de mar
con la memoria de aquello que los ajenos
llaman futuro y mañana.

 

 

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