Cultura

Perdone usted mi silencio, yo creo en el milagro de la indiferencia.

Humo de mis plegarias WordPress cabezal

Por Óscar Vargas Duarte

Comprende,
la mayor distancia es el silencio,
te obsequiaron una fortuna cuando te ofrecieron la palabra.
Aún sin movimiento el oído que te escucha
danza en sintonía exacta con tus sentimientos.
Te abandonaron cuando dejaron de escucharte,
no cuando se fueron,
cuando dejaron de buscarte, aunque notaban tu ausencia,
cuando firmaron tu inapetencia con una nota de tristeza.
Has olvidado todo,
no hay importancia en aquello que no se recuerda,
sin embargo,
sin que lo notes o lo sepas,
estás desconectado, roto, agrietado,
sin encontrar la voz, la palabra,
el oído que te ofrendaron y no recibiste.

Alineados en tu espalda,
tus lunares son mi vía planetaria,
soy yo la ruta secreta
en ellos doy cuenta del camino
al desvarío de tu cuerpo.

Los muebles de la casa
dicen
no vuelvas,
ni pronto,
ni tarde,
nadie te espera,
tu intimidad está llena de heridas,
tu noche cae bajo la nube,
antes de que la voz nocturna diga noche
y las estrellas bailen entre los ojos.
No vengas,
si has de venir vete pronto.
Se cumple lo prometido en esta casa,
se cumple y se cumplen bien las promesas,
ahora,
apenas te vayas
y ninguna obligación exista para que vuelvas,
apenas te vayas,
la puerta se cierra,
no a ti, no a tu cuerpo,
esa puerta por la que entraste a mi alma,
esa está cerrada desde antes.
No lo imaginas, no te importa,
en cambio, a mí me toca la imaginación,
me toca esto que me importa,
hace un buen número de nubes
espero te marches,
te vayas como las campanas que mueren
en el río que se ha tragado la tarde.

Han pasado siglos,
apenas ahora tu sonrisa me nombra,
tardó mucho el universo en encontrarnos

 

Blog

Twitter

Correo electrónico

 

A %d blogueros les gusta esto: