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Un gramo de tierra contiene millones de organismos vivos

Aunque no los veamos, en la capa más superficial de la corteza terrestre habitan multitud de organismos que se distribuyen de manera desigual. El suelo, al que se ha denominado un recurso “olvidado”, alberga más de un cuarto de la biodiversidad de nuestro planeta. Un solo gramo de tierra sana contiene millones de organismos. Esta es una de las razones por las que el 2015 fue nombrado el Año Internacional de los Suelos.

El año pasado se organizaron diversas iniciativas con el fin de hacer un poco de justicia con ese sistema (el edáfico) que pisamos todos los días, del que nos alimentamos y el que hace que los bosques, las praderas, los cultivos, entre otros, funcionen”, declara a Sinc María Jesús Briones, investigadora en la Universidad de Vigo y una de las autoras de un estudio que recoge por primera vez la biodiversidad de uno de los grupos de invertebrados terrestres con un impacto importante sobre los suelos: las lombrices.

“La taxonomía de invertebrados edáficos y sus patrones de distribución no han sido prioritarios, por lo que mucha información quedó sin digitalizarse”, lamenta la investigadora

En el trabajo, publicado en la revista Applied Soil Ecology, científicos de ocho países diferentes, entre los que se encuentra España, han generado el primer mapa a gran escala en Europa de la abundancia y la diversidad de las lombrices de tierra así como mapas de distribución de especies cosmopolitas como son Aporrectodea caliginosa y Lumbricus terrestris.

En los últimos años, “la taxonomía de invertebrados edáficos y sus patrones de distribución no han sido líneas prioritarias en las convocatorias de financiación por lo que mucha información de trabajos no publicados quedó sin digitalizarse”, lamenta la investigadora. Además, estos animales –que se ven afectados por los usos del suelo– no estaban bien documentados en los registros, pero su presencia y labor ecológica mejoran enormemente la calidad del suelo en el que habitan.

En total, el equipo de investigación analizó los registros de lombrices de 3.838 localizaciones de ocho países europeos, cuyos resultados fueron modelizados para ser extrapolables al resto del continente. Sin embargo, para el resto de territorios fuera de Europa “se disponen de pocos datos de propiedades de suelos a nivel cuantitativo como para poder hacer estimaciones fiables”, recalca Briones.

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Mapas de la abundancia (izquierda) y la diversidad (derecha) de las lombrices de tierra en Europa. / Rutgers et al.

Completar el mapa en España

Francia, Irlanda y Alemania son los países que mejor han recogido la biodiversidad de estos invertebrados –Francia ha extraído datos de 1.423 localizaciones– gracias a haber contado con abundante financiación para estudiar todo el territorio. Sin embargo, en España todavía queda mucho por hacer.

En España todavía queda mucho por hacer. “Lo urgente ahora es reunir más datos para poder validar lo que tenemos”, dice la experta

De hecho, los registros se concentran en aproximadamente un tercio del territorio nacional: en este trabajo se incluyeron datos de lombrices en 63 localizaciones de cuatro provincias del noroeste del país (Asturias, León, Zamora y Salamanca). Según la experta, “lo urgente ahora es reunir más datos para poder validar lo que tenemos”.

Por esta razón, en la actualidad la investigadora supervisa un proyecto para recabar más datos. Concretamente “estamos digitalizando los datos que hay de Galicia para completar el noroeste de la península ibérica”, subraya Briones, que ha incluido en el trabajo los datos de su tesis. El objetivo final es añadir más contribuciones, incluso de Portugal e Italia, para obtener mapas detallados de diversidad y abundancia de lombrices de tierra de Europa.

“El estudio es el primer paso para crear una base de datos de lombrices europeas, que tiene que ser reforzada”, señalan los autores. Por la importancia ecológica del organismo –al ser un reflejo de la calidad de su hábitat–, el trabajo pretende mejorar el conocimiento de las comunidades de estos invertebrados y su monitorización.

“Esperamos que con estudios como este se revalorice la necesidad de conocer la diversidad de estos invertebrados tan importantes en el funcionamiento de los suelos”, concluye Briones, involucrada en otra iniciativa Global Soil Biodiversity Atlas que pronto verá la luz.

Referencia bibliográfica:

Rutgers, Michiel et al. “Mapping earthworm communities in Europe” Applied Soil Ecology 97: 98-111 DOI: 10.1016/j.apsoil.2015.08.015 enero de 2016