Cultura Opinión Cultura

Los hijos de la migración

Atril de lupas wordpress cabezal 470x150

Si nos ponemos estrictos, básicamente todos somos hijos de la migración. No sólo de aquellos grupos nómadas que salieron de África para asentarse en las culturas del mediterráneo, también de los que cruzaron el estrecho de Bering, los mares, las dunas, las selvas, para llegar a un destino cuyo futuro fuese más prometedor. Las razones de esas migraciones son muchas: cambios climáticas, sequnabokovías, guerras, opresión. De hecho, me parece inevitable que en el algún momento se deje el nido y el cordón umbilical (sean estos territorio, lengua o familia).

La literatura de la Unión Americana (probablemente la más
rica junto con la francesa y alemana) ha sido una de las más beneficiadas con estos hijos de la migración o refugiados. Pensemos por ejemplo en John Fante o Vladimir Nabokov para ejemplificar ambos casos. Sin embargo, el fenómeno ha tomado una nueva relevancia a partir del surgimiento de voces muy precisas, que les quiero recomendarjunot1

El primero y más exitoso es el de Junot Díaz, cuya literatura engarza la idiosincracia e historia de República Dominicana con los barrios de Nueva Jersey, Nueva York y Boston. Multipremiado y con una prosa que linda el spanglish a Díaz yase le considera una pluma clave de este siglo. Con un poco menos de resonancia está el peruano Daniel Alarcón, quien no sólo escribe sobre el contexto peruano de la actualidad y delos años noventa, también tiene una emisión radial: Radalarcónio Ambulante. Su prosa es igual de sutil y fuerte, aunque un poco menos hilarante que la de Díaz. Otro caso más es el del colombiano Sergio de la Pava, quien empieza a proyectarse como una voz narrativa dentro de este abanico de latinos que escriben en inglés.Sergio dela pava

Ya antes los chicanos de Los Ángeles, los boricuas de Nueva York (bajo el halo mítico de los poetas del Nuyorican Café) habían tenido un gran éxito, sólo superado por los escritores norteamericanos que utilizaban el yiddish en su literatura. Seguramente hay una voz narrativa en el ámbito de los cubanos de Miami (sean o no los “gusanos” desdeñados por la oficialidad castrista de La Habana) igual de fuerte que la excepcional de la Jhumpa Lahiri, descendiente de indios enJuhmpa Rhode Island. O la de turcos en Alemania, o senegaleses y/o marroquíes en Francia, o marroquíes/ecuatorianos en España… Falta descubrirlas al gran público.

 

 

A %d blogueros les gusta esto: