Cultura

Te besaré con la vía láctea para poner la noche en tu boca

Humo de mis plegarias WordPress cabezal

Por Óscar Vargas Duarte

– ¿Por qué lees tanto?
– Estoy buscándome
– ¿En los libros?
– Sí, quiero saber si ya he sido narrado.

Tú que abres el océano,
das paso a los mares,
destapas los volcanes,
dejas rodar al viento en el desierto,
atraviesas el páramo,
y luego subes a la cima del bosque.
Tú has ido y venido,
por y tras el mundo,
pareces estar aquí sin mí,
yo no quiero estar en lugar alguno sin ti
porque nada soy sin la palabra.

Quieres ser yo por una noche.
Duermes desde temprano,
obturas tu noche con mi sexo en tu puerto,
todas las anclas, nubes y ríos dan luz a tus pestañas abiertas,
hasta que en la mañana te despiertas
y recuerdas que ser yo
es poco de realidad y mucho de fantasía.

La muerte dice,
con unos hago la paz,
con otros la guerra,
en los dos casos me quedo con ellos,
con otros hago el amor,
a ellos les hago visitas mínimas,
pequeñas convulsiones,
dulces orgasmos
que los acercan sin llevarlos al final de la vida.

 

Piensa en mí como un árbol,
doy frutos sin escoger a quién los toma,
doy sombra sin saber quién reposa bajo ella,
estoy atado a mis raíces,
desprenderme de ellas me condena a la muerte inmediata,
expongo mis semillas al viento,
con ello doy oportunidad a que parte de mí se reproduzca.
Recibo aves e insectos,
soy instrumento para la voz del viento,
no puedo cansarme de estar porque soy como estoy ahora.
Comprende,
cuando te amo,
sigo siendo yo,
no puedo dejar de serme.

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