Cultura Opinión Cultura

Las perlas del Caribe, la isla del encanto

“Preciosa te llaman las olas del mar que te bañan, por ser un encanto por ser un Edén”, así reza la canción del bardo Rafael Hérnandez, ¡qué digo canción!, un himno parecido al “Lamento borincano”. En el VII Congreso Internacional de la Lengua Española #CILE2016, se ha confirmado la inclusión del término “puertorriqueñidad” en el Diccionario de l
a Real Academia de la Lengua. Parece muy superficial la noticia, pero revela más de lo que se aprecia.

luis_rafael_sanchez

Puerto Rico, estado libre asociadoa laUnión Americana y bilingüe, recibe, simbólicamente, el espaldarazode los hispanoparlantes quizá demasiado tarde. El español de los escritores boricuas y de sus artistas no sólo ha dado ya grandes obras, éstas ya han sido por los lectores y (si es que es un indicador real) también por esa entelequia denominada Academia.

El debate reguarachaspecto a la identidad de los boricuasen torno al idioma ni es nuevo ni va a terminar ahora. Y se percibe en un autor sintomáticos de la “puertorriqueñidad”, al menos la más contemporánea: Luis Rafael Sánchez. Lo sé, peco de reduccionista, lo sé, pero esto es una columna y no una tesis doctoral, en la que no podrían faltar Luis Palés Matos, el movimiento Nuyorican y al poeta del bolero: Rafael Sánchez.

Hablemos pues de dos obras de Luis Rafael Sánchez: “La guaracha del macho Camacho” y “La importancia de llamarse Daniel Santos”. En las calles de San Juan un embotellamiento permite al lúdico y verboso narrador de “La guaracha…” enlazar a distintos personajes que engloban las distintas variantes de estratos de puertorriqueños: por un lado, el senador avaricioso y demagogo, la dama de alta alcurnia y rancio abolengo, el hijo mimado de ambos; por otro, la amante del senador, quizá el personaje con más sabor de la novela. Instalada en los juegos verbales, aliteraciones y la estructura compleja, “La guaracha…” debería encontrar al niveldaniel de importancia que “La casa verde” de Mario Vargas Llosa” y “La muerte de Artemio Cruz” de Carlos Fuentes, sendos autores del boom latinoamericano. En “La importancia de llamarse Daniel Santos“, además de novelar la vida de uno de los cantantes de bolero más famosos, sórdido y reventado, también se da el espacio para explicar su noción de hermandad latinoamericana.

A %d blogueros les gusta esto: