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La candidatura al gobierno del Estado de México: PRI

Arturo Montiel es uno de los exgobernadores más fuertes del Estado de México. Su figura política no se percibe porque Enrique Peña Nieto es presidente de la República, pero Montiel vino a substituir en el control político del priismo del Estado de México a Carlos Hank González.

Se recordará que como aspirante presidencial Montiel fue frenado por el grupo Tabasco y varios priistas del norte del país,  sin embargo, del desgaste de la confrontación de Madrazo y Montiel surgió la posterior fuerza del Grupo de Enrique Peña y del grupo Hidalgo. Así, Montiel le bajó la guardia a otros grupos nacionales del PRI para que Enrique Peña diera el golpe ganador.

Pero además de eso,  también influyó en el crecimiento de Eruviel Ávila cosa que no era sencilla pues para hacerlo debió tener acuerdos especiales con los amigos de casa.

A Montiel le tocaron momentos difíciles como controlar a los Hank y frenar varias revueltas en el PRI, entre ellas la de su cercano amigo Isidro Pastor quien había adquirido mucho poder en el Estado de México y ya no lo obedecía.

En fin, Montiel adquirió fuerza al llenar los vacíos que había en el Estado de México por la ausencia del presidencialismo priista,  y del patriarca Carlos Hank González.

Montiel, hasta donde se sabe, impulsará la figura de la senadora Ana Lilia Herrera Anzaldo  quien tiene el deseo de ser la primera candidata priista al gobierno del Estado de México. Hasta el momento, no se percibe que en este juego de ajedrez Montiel tenga la intención de mover más piezas.

Ana Lilia Herrera Anzaldo originalmente enfocó su carrera hacia los medios de comunicación oficiales llegando a ser la coordinadora de Comunicación Social del Gobierno del Estado de México. Arturo Montiel la sacó de ese diseño de carrera política y le cambió la vida al volverla Secretaria de Desarrollo Social. A partir de ahí, dejó de ser la comunicóloga oficial e inició una carrera claramente política, ganó el difícil municipio de Metepec que había caído en manos de la oposición, lo cual era una afrenta para el grupo de poder mexiquense pues ahí vive gran parte de la clase política priista del Estado de México. Ganó el senado y ahora en su calidad de Secretaria del Movimiento Territorial del PRI se pasea por todo el país apareciendo sobre todo con candidatos a gobernador de su organización.

Lo que es válido para Carolina Monroy lo es para Ana Lilia. Me refiero a que si en Estados Unidos la candidatura del partido Demócrata es para una mujer, ello será de mucho impacto al momento de diseñar la candidatura del PRI al gobierno del Estado de México,  por lo tanto, será la primera ocasión en el Estado de México en que dos mujeres tengan posibilidades reales de tener la candidatura del PRI al gobierno.

Ernesto Nemer y Emilio Chuayffet

El exgobernador Emilio Chuayffet es un político hábil, sobre todo cuando da vuelta a la esquina y desaparece de la vista de todos. Es de esos personajes que cuando parece que dejó de tener presencia y poder, se convierte en un verdadero  operador político. Chuayffet va a intentar influir en dos futuras decisiones: estar cerca del candidato priista a la presidencia de la República e incidir en la elección de gobernador mexiquense. Al igual que Montiel, parece que jugará con una sola carta que se llama Ernesto Nemer.

Ernesto es un político con gran capacidad de trabajo administrativo. Yo creo que debido a sus posibilidades reales es el aspirante al que más le ha llovido. No se puede demostrar que sus adversarios organicen los ataques en su contra, pero sí  estamos seguros de que ante cada crítica pública que se le hace los demás sonríen.

Al igual que todos los aspirantes, su futuro está ligado al presente de quien lo promueve. En dos ocasiones, Chuayffet se ha convertido en el hombre fuerte del gobierno Federal. Con Zedillo en Gobernación y con Peña en Educación. A los dos cargos llegó en medio de fanfarrias, de los dos salió entre disonantes bombos y platillos.

Dentro de la Secretaria de Educación, el grupo de Nuño organizó una persecución contra todo lo que significa Chuayffet. Sin embargo, su brazo persecutor no llegó hasta la figura de Ernesto Nemer a quien Enrique Peña sigue dando protección, lo cual, en la práctica, quiere decir que no es tan cierto eso de que el Presidente se olvidó completamente de Chuayffet.

Ernesto ya fue líder del Congreso Estatal y Secretario de Gobierno, Subsecretario Nacional y ahora protege consumidores. Es un político que siempre estará a un paso de la gubernatura.

El papel de Pichardo, Baranda y César Camacho

Existen dos exgobernadores que no tienen un aspirante, pero se sumarán a la propuesta de otro exgobernador: me refiero a Alfredo Baranda e Ignacio Pichardo. Baranda sigue jugando en las fuerzas leales a Alfredo del Mazo y Pichardo es una figura respetable entre los exgobernadores. Los dos no tienen modo de respaldar la aspiración de un político, pero sus consejos serán importantes en la decisión final que se tome. En efecto, Baranda no tiene ninguna posibilidad real de promover a alguien. Su hijo, del mismo nombre, está creciendo dentro de las filas del PRI esperando mejores momentos.

De Pichardo se debe reconocer su peso político al no caer hasta el fondo luego de la casi desaparición del grupo de Hank. Desde mi punto de vista, ha cometido el error de no fomentar a una generación más joven en relación a la de él. Le urge dejar de recibir elogios por lo que hizo  y comenzar a usar su presencia para promover con más decisión a las nuevas generaciones que se derivan de su grupo.

El exgobernador César Camacho tiene una indiscutible presencia nacional pero tampoco ha jugado bien con el tema del relevo generacional. No es que le falte poder para promover a alguien, sino que hasta donde se ve no tiene intenciones de hacerlo. Algunos piensan que esto ocurre porque él se automopromueve. No pocos lo manejan como el exgobernador que intentará emular la hazaña de Gustavo Baz: sentarse dos veces en la silla del Estado de México. No se ha visto que opere claramente en ese sentido, pero de no autopromoverse aún queda la duda de a quién respaldará. Su político más cercano es Chuayffet pero no sé por qué siento que existe distanciamiento entre los dos, porque si no es así, y hay cercanía, ambos lo disimulan muy bien.

La figura emergente de José Manzur

Quiero terminar el espacio de hoy hablando de un aspirante cuya figura resulta rara por la manera como ha crecido y se ha vuelto útil para el poder priista mexiquense. Me refiero a José Manzur, “mi Pepe” como le dicen sus amigos. Él es un operador natural que a contrapelo de todo ha llegado a Secretario de Gobierno. Para evaluar su habilidad, baste decir que durante una administración fue perseguido y ahora es quien sirve de enlace entre el presidente de la República y el gobernador Eruviel.

A diferencia de todos los demás aspirantes, se da mucho tiempo para convivir con los líderes de otros partidos, con los diputados locales, con los federales, con los senadores. Habla con empresarios, se reúne con alcaldes y comparte el pan y la sal con otros aspirantes a la gubernatura. En fin, es un personaje que aparece en todos los presídiums y en todas las mesas de negociación.  A mí no me extraña verlo felicitando a Diego. Le llamo raro porque se lleva bien con todos y parece pertenecer a todos los equipos. Para los fines de lo que estamos hablando no sé si eso sea virtud o defecto. El tiempo lo dirá.

Nunca había visto tanto aspirante priista con posibilidades, llevó dos columnas y no termino con la lista. Para la primera semana de abril haré el análisis de lo que considero es el cuarteto personal de Peña Nieto. También  para tratar de ver cuál será el papel del Presidente en la decisión: ¿Le va a dar un golpe a la mesa para dejar claro quién manda?; o ¿considerará el sistema de consulta que ha caracterizado a los jerarcas priistas mexiquenses?

Por Edmundo Cancino. Cuentos y Cuentas.