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Federico García Lorca en partitura

Lorca Era 1922 y la Plaza de los Aljibes de la Alhambra no tenía ni la más mínima idea de la trascendencia de un festejo. Federico García Lorca y Manuel de Falla colaboraron al liderazgo de Miguel Cerón para organizar el 13 y 14 de junio de 1922 el Concurso de Cante Jondo de Granada, el primero en su ámbito y con la peculiaridad de su coincidencia con la celebración de Corpus Christi. Además, Ramón Gómez de la Serna fue uno de los conferencistas más ovacionados, aunque hay quienes dicen que más por broma que por entendimiento del público. Desde entonces, el espíritu de García Lorca ha sido uno de los influjos, uno de los duendes que el cante hondo, el flamenco, los tablaos y los cantaores han convocado en ese afán de pergeñar una identidad que muchas veces se les fue negada o marginada.

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Los años posteriores a la muerte del dictador Francisco Franco España revivió. Después de 40 años de opresión, de dictadura, de puño duro, sordo y ciego, la música vivía, se transformaba. El rock andaluz se fusionó con el flamenco, bajo la batuta de Ricardo Pachón. En 1979 La leyenda del tiempo de Camarón de Isla.  El disco comienza con la canción homónima que utiliza versos del drama vanguardista lorquiano Así que pasen cinco años. También se convirtió en un hito de la música por la inserción de instrumentos impensados para el flamenco, además de tres canciones más, entre las que resalta la cítara de Nana del caballo grande. Enrique Morente tiene su propia versión en el disco Lorca (1998). En 1996 Morente se convirtió en el vocalista del grupo de rock Lagartija Nick y editó otro disco igual de revolucionario: Omega, del que sólo resalto el poema del Poeta en Nueva York: Aurora de Nueva York. De dicho poemario, el poeta rockero canadiense, Premio Príncipe de Asturias, Leonard Cohen editó I´m your man, en el que se incluye Take this waltz, que se convertiría en un clásico y que se suma al amor del poeta de Flores para Hitler hacia el escritor andaluz demostrado en el nombre de la hija del compositor: Lorca.

Con otro aire, Pata negra adaptó unos versos de Bodas de sangre para la canción homónima de su disco cumbre Blues de la frontera de 1988. El caso más llamativo para el mainstream es el de Ana Belén y su disco Lorquiana de 1998, del que resalto el Romance de la pena negra, cuyo versos provienen del mítico Romancero gitano. A ojo de buen cubero, este es un buen recorrido que no sólo es apenas tangencial sino meramente el gusto particular de su servidor, pero que siempre puede asomarse a una lista de esta fusión de poesía y música.

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