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Los Potros de mi corazón

Entré a la Universidad Autónoma del Estado de México, a los 15 años cuando la tres veces gloriosa Prepa 3 me abrió sus puertas. Allí crecí como crecemos : a tropezones, a golpes de desamor y descubrimientos de los mejores placeres de la vida: el amor, lapreap3 vida nocturna, el deporte, las amistades, la risa. Mis amigos de allí, son ahora mis hermanos de otro apellido. Luego estudié en la Facultad de Humanidades; cinco años de literatura y trabajo, y un décimo fatídico que no me permitió la Mención Honorífica en mi examen recepcional. Mi primer trabajo, mi primer galardón (el Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada 2006) y mi primer libro se los debo a la UAEM. Allí también hice mi maestría y es ahí desde donde parloteo en la frecuencia modulada: Uni Radio 99.7. Allí, conocí a la dueña de mi corazón. No puedo escribir de otra manera sino desde la sinceridad más ingenua y genuina, a título personal y con todos los laureles, heridas y descalabradas de mi semblante.

Sin embargo, conocí el verde y el oro antes. En la primaria jugué una temporada en Potros, en la categoría Tinytot. Llegamos a semifinal, nos ganaron los Frailes de Tepeyac. Todavía recuerdo al Pulga, al Zorrorectoría (Rodrigo), a los gemelos Soto, al Jerry, las caras de unos niños recién nacidos a la valentía y el coraje del deporte. Después jugué en Pewee, fui un total fracaso. Ya en la prepa veía el esfuerzo de los Potros de soccer, a mis amigos Piri, Stenka, Gustavo, Mario. Ser de Potros no sólo era motivo de orgullo y presunción, era sobre todo un estado espiritual de entrega y devoción en la cancha, un estado místico de consagración. El mejor ejemplo fue el heroico corazón de Reyes. No puedo escribir sino desde mi recuerdo de la Universidad 2005, cuando lo vi jugar.

Después vino la Universidad 2011, y Potros ya también tenía presencia triunfal en el femenil. Luego el campeonato con aquel 4-0 categórico frente a los ojos del rey Pelé y más de 20 espectadores. Luego el bicampeonato… potros

Ahora que Potros F.C. está en la liga de ascenso, hay un río subterráneo que se agita en todos los que hemos pasado por las aulas y las cancha de la Universidad. Un río que emerge con la genuina e ingenua devoción del aficionado que implora a los “dioses del estadio”, con el heroico corazón que se consagra en cada día de trabajo, en cada grito de porra, en cada recuerdo de su Alma Máter. No estoy exagerando: de ese río subterráneo, de esa identidad universitaria proviene, por ejemplo, el éxito de la NCAA.

Como aficionado, como egresado, como trabajador, ahora que Potros está en la liga de ascenso, no puedo sino sentirme orgulloso de esos que en la cancha y fuera de ella, representan a mi Universidad, la UAEM.

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