Cultura Estado de México

El origen de la prepotencia

Parece cómico, pero casi cualquier día uno puede encontrarse en las redes sociales un nuevo caso de prepotencia #Lord o #Lady… [#LordDodge #LordAudi #LordWalmart #LordFerrari #LordRollsRoyce #LadySagarpa #LadyAudi  ] El privilegio de nuestra época es el testimonio visual de cualquier cosa, esa posibilidad de que en cualquier lugar, en cualquier momento seamos grabados, por ese monstruo inasible: el azar. Alguien estará ahí en el momento preciso, con una cámara, para dejar testimonio de cualquier cosa. En este caso de la prepotencia que ha sido bautizada en las redes con los apelativos Lord o Lady.

Con cuánta facilidad el peatón, cualquiera de nosotros, está vulnerable ante la agresión de otro peatón. Con cuánta displicencia observamos la naturalidad con que podemos agredir a que se nos pone enfrente. Con cuánta tolerancia hemos aprendido a convivir con esa sumisión ante la prepotencia. Cuál es el origen de la misma, me pregunto. La respuesta puede ser muy simplista: somos animales y soltamos la mordida. O histórica: el desprecio ante el #naco, ante aquel que, sometido –por su condición socioeconómica, el color de su piel o cualquier otro pretexto–, lo único a lo que tiene derecho es a obedecer. Claro, el sustento es racial y siempre denota el desprecio al otro, sea quien sea. Postulo también una tercera respuesta, la impunidad: te pego, te grito, te atropello, te ignoro, te someto, porque puedo, simple y llanamente porque puedo. Y eso incluHObdenye al cadenero del bar, al burócrata que hace esperar a quien tiene que atender, al cajero, al vecino estridente, borracho o que no respeta los lugares de estacionamiento y se encumbra en los casos que ya todos conocemos.

El origen de la prepotencia, del desprecio es la sumisión de la víctima.

 

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