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Sólo 1 % de muertos en accidentes son conductores. ¿Robots solución?

De los 17 mil 653 mexicanos que murieron en 2012 en un accidente de tráfico, sólo el uno por ciento eran conductores. Si le preguntáramos a los peatones, pasajeros y ciclistas si estarían de acuerdo en implementar el uso del automóvil robot tal vez podrían votar a favor. No lo sabemos, pero de todas formas en varias partes del mundo importantísimas empresas vienen experimentando con los verdaderos “auto” “móviles”.

Entretanto, se quiera o no, salir a caminar, subir a un auto, pasear en bicicleta son todas actividades que requieren de confiar en la pericia y habilidad de otros: Lo que ocurra está fuera de nuestro control.

En el último conteo (2010), en el Mundo hubo 1 millón 396 mil muertos por accidentes de tráfico y “sólo” 456 mil por homicidio. Aunque en México las cosas están un poco al revés, con 17 653 muertes por accidente en 2012 contra 25 967 por homicidio, es claro que los automóviles siguen siendo una importante causa de muerte.

La OMS predice que para 2030 los accidentes de auto serán la quinta causa de muerte a nivel mundial.

Claro, como tantas veces lo han dicho los dueños de armas de fuego: los autos no matan, matan los humanos al conducirlos. Y no solo matamos, chocamos, mucho: En México hubo 35 millones de vehículos registrados en 2013 y 385 mil accidentes (INEGI). Es decir que unos 750 mil autos chocaron en el año… O al menos llamaron al seguro y/o al agente de tránsito.

La falta de pericia de los humanos al conducir no solo causa muertes y discapacidad permanente, también congestionamientos viales. Un conductor frenando súbitamente para evitar un accidente se amplifica y causa un congestionamiento si las condiciones son adecuadas, según descubrieron ingenieros del MIT. Otra causa común de atascos de tráfico es la observación mórbida (el chisme): al ver un accidente, frenamos para poder observar mejor “qué pasó”.

Hasta hace poco, sólo existía una solución: educar a los conductores en la difícil tarea de respetar a sus semejantes y conducir con responsabilidad. Se dice fácil pero, a día de hoy, obtener una licencia de conducir no requiere mucho más que “conocer el reglamento de tránsito”. ¿Cuántos de verdad lo conocen? Es un misterio para los tiempos futuros.

Sin embargo, la tecnología se nos ha venido encima y una solución asoma en el horizonte: ahora los robots pueden conducir. En Singapur, la compañía nuTonomy circula ya los primeros taxis autónomos y en EEUU, Uber comenzó a probar prototipos en Pittsburgh. Además de esto, desde hace varios años Google circula sus vehículos de prueba por la Unión Americana.

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Al final, los seres humanos tenemos que tomar la decisión de dejar nuestra vida en manos de otros conductores: humanos o robots. De los humanos, podemos decir con seguridad que no son nada confiables, de los robots, está por verse.

Sólo recordemos el optimismo con el que los músicos recibieron la grabadora y el pobre uso que le da hoy a las bocinas en las avenidas o el gusto que tenemos por utilizar las redes sociales (ese maravilloso invento global) para poco más que insultarnos.