Cultura

Cede, cede para que te llenes de gozo en tu victoria

Humo de mis plegarias WordPress cabezal Por Óscar Vargas Duarte

En un libro imaginado donde llevo el inventario de tus cosas, he sumado en una columna para luego restar en la otra. Mis certezas de ti suman, mis dudas contigo restan, el recuerdo con exactitud geográfica de los lunares en tu brazo, suma, el impreciso acercamiento al tono de tu voz, resta.  Has puesto mi nombre en tu boca, lo pronunciaste en voz baja, como en secreto para evitar ser escuchada, como en silencio para no ser descubierta, no sé en cuál columna ponerlo, en la que suma porque tu timidez aprecia mantenerme dentro, en la que resta porque te falta fuerza para elevarlo en tus cantos. El inventario de tus cosas, suma cero y resta lo mismo, me quedan las ganas de seguir sumándote, aunque pronto sea cierto que otra cifra reste.

De todas las ciudades, amo las que titilan en tus ojos, a ellas consigno mis apuestas, por sus calles los dados y la ruleta, sea el azar y no la estadística, sean los pasos sin medida, sea yo la sombra tras tus pestañas quien pueda desbordarse en tus calles.

Quédate aquí junto a mi espera, trae tu mudez a mi silencio, pon tu mirada en la línea de mis ojos, entona mis cantos aún sin ser canciones, se mi luz para encontrarme con tu sombra, dame del hilo en las líneas de tu mano, haré con él un ovillo, una cometa, un lugar para los dos, para unirnos en el juego.

Permíteme esta distancia, concédeme este tiempo, quiero estar aquí siendo yo para poner otro tipo de abono a la tierra en que sembramos nuestros encuentros, para pensarme viéndome desde otra perspectiva, déjame estar en este silencio desde el cual puedo reconocer tu voz sin alteraciones, quiero en esta distancia estar para ver de dónde y cómo somos lo que nos junta.

Todas las horas están en tu reloj, ahí en el punto exacto donde minuto y hora se besan dice que es el momento para sonreírme

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