Cultura

En mi manera de mirarte hay contenido explícito

Humo de mis plegarias WordPress cabezal Por Óscar Vargas Duarte

El único extremo que acepto es el de tu cama cuando te busque.

Mis palabras moran el deseo y batallan por adentrarse en el croquis de tu geografía.

En tu boca un diccionario de voces puede leerse labio a labio, lentamente.

Así como mi mirada se pierde entre la luz por tu escote, así se van mis pensamientos en imaginarte.

En vez de ojos tengo botones y te veo por el ojal sin hilo que me ata.

Tus senos, breves como parpadeo, desde tu escote me hablan de tu dormir tranquilo.

Quiero ser una de las palabras que tu corazón pronuncia en el silencio de tu boca.

Lo que más me gusta de tu escote es que no hace falta para que mis ojos abdiquen ante la forma de tus senos.

El sol sale entre las montañas arriba de tu estómago. La noche está al sur de tu ombligo. Voy a desatar estrellas de tu noche y cosechar caminos en tu día.

Cabe muchas veces mi caricia en tu silencio.

Trae tu lluvia, yo pongo el río. Trae tu sol, yo pongo la arena. Ven con tus recuerdos, yo pongo los míos. Trae papel, yo tengo la tinta. Acerca tu boca, yo acerco la mía, pronto encenderemos el beso.

Cuando me asome a tus lunas bordearé con la boca a las fresas en la cima.

Voy a poner mis manos sobre tus senos, me preguntarás, en dónde está mi corazón, yo pensaré, en mi mano derecha, tú me dirás, mi corazón está en tu voz, cuida tus palabras cuando hablas.

Abro la luz, entra tu boca. Tu palabra acaricia mi verbo. Tu acento hierve sobre una tilde de gozo.

Contigo la palabra copular se llena de metáforas.

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