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El vértigo de 2019

No ha pasado ni un mes y la agenda informativa, política, económica y social se ha convertido en una montaña rusa

No ha pasado ni un mes y la agenda informativa, política, económica y social se ha convertido en una montaña rusa. Y parece que es sólo el comienzo, pues las leyes de la gravedad son cada vez más manifiestas en nuestra sociedad.

Pero vayámonos por partes. Antes de fin de año, el cierre del gobierno norteamericano ha provocado el inicio del colapso del inquilino de la Casa Blanca. Su técnica de presión empieza a revertirse y los daños económicos le empiezan a marcar pautas a sus rivales (y a los “indecisos” que votaron por él y le dieron el triunfo) para desmarcarse de su administración y de su muy polémica forma de “negociar”. Ello ha sido un buen presagio para la recuperación del peso, aunque se yergue como espada de Damocles sobre los migrantes que a estas alturas ya franquearon la frontera sur de nuestro país en una segunda caravana.

En México la guerra contra el huachicoleo y el desabasto de gasolina nos llevaron a los ciudadanos de la sorpresa y asombro a la sospecha al descontento a la crítica a la empatía o indignación al juicio para luego tomar una curva trágica al respecto, sumado a los sabotajes y a la tragedia de Tlalhuelilpan, los primeros muertos en el sexenio. Nunca antes la sociedad mexicana había estado tan descarnadamente expuesta a esa postal dantesca antes y después de la explosión, como tampoco (corríjanme si me equivoco) había autoridades dando la cara con tanta frecuencia.

Los juicios sumarios de la opinión publicada (desde los medios hasta las “benditas redes sociales”) sacan la cabeza por encima de la opinión pública para radicalizar cualquier postura. El caldero está hirviendo y los resultados puntuales (más allá de las imputaciones reales: judiciales y fiscales) todavía no han sido claros ni tajantes respecto a culpables, responsables, castigos. Todo se salda con el chivo expiatorio del tiempo pasado.

En medio del vértigo inicial, vislumbro figuras emblemáticas que se convertirán en las puntas de la lanza de la coyuntura de este sexenio. En términos de política nacional las figuras a seguir serán Tatiana Clouthier y Gabriela Cuevas, cuyos liderazgos las convertirán en las figuras a seguir para 2021 y 2024; a nivel estatal sucede lo mismo: Azucena Cisneros y Karina Labastida. A expensas de los liderazgos y pactos que se vayan conformando conforme el transcurso del año. En los medios informativos: Azucena Uresti, Gabriela Warkentin y Javier Risco confirmarán su primacía sobre los antiguos comunicadores asociados con el régimen priista. En el ámbito internacional, caminan por el filo de cornisa los presidentes de Nicaragua, Venezuela y Brasil, cuyo Seguro verán esos nombre en la agenda de este año.

2019 sin duda se convertirá en un año crucial para muchas fuerzas (políticas, sociales, criminales, estructurales…). Reinventarse o morir.

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